¿El discurso político está a la altura de la demanda social? La violencia y la inseguridad siguen ocupando el escenario. Los hechos del barrio San Francisco muestran un enorme fracaso del Estado. Concejo Deliberante, gremios municipales, renuncia de un funcionario: temas que se acumulan en la agenda del Ejecutivo. Inoportuna ausencia del Intendente en al acto por la autovía en la ruta 3.
“Desde este punto de vista, la crisis (por darle un nombre a esta situación que todavía no tiene interpretaciones estabilizadas) está produciendo en el mundo (porque no cabe duda que se trata de un proceso global, aunque se sienta más o menos, y de diferentes maneras, en distintos lugares) un reacomodamiento bastante radical de los discursos y de su peso relativo en el funcionamiento social.
“El discurso económico (y no hablo de la academia, sino del espacio público) funcionó durante todo el siglo XX como el discurso de la “realidad” de las sociedades modernas. Creo que hoy está perdiendo muy rápidamente esa legitimidad a los ojos de la mayoría de los “ciudadanos”, porque se lo percibe cada vez más claramente –y con toda razón– como una dimensión de la política. Acabo de poner entre comillas la palabra ciudadanos, porque es un concepto inseparable del discurso político, el cual ha perdido desde hace tiempo buena parte de su credibilidad tradicional”.
El texto corresponde a un artículo del sociólogo y semiólogo Eliseo Verón publicado en julio de 2010. Se visualiza en él la crisis del discurso a partir de un reacomodamiento de las sociedades, de nuevas realidades y condicionantes.
Los argentinos estamos atravesados por las palabras y los diagnósticos y se enredan en una dinámica cotidiana que los supera. Si de cuestiones políticas de trata nadie queda indemne. Ni los agoreros del apocalipsis de la oposición ni el mundo celestial del oficialismo. Todo resulta más complejo.
La venganza del fuego
¿Por qué no trasladarlo a Azul a partir de lamentables hechos de violencia que se vienen sucediendo? El caso emblemático es lo acontecido en el barrio San Francisco donde sobraron las palabras y se impuso la irracionalidad. Reuniones entre diversas autoridades representantes del Estado, encuentros con vecinos, promesas, malestar en el Concejo Deliberante. La crónica anunciada se desató las primeras horas del viernes cuando en un ritual de purificación un grupo prendió fuego la vivienda de la familia causante de tanto encono y desde donde habrían partido los disparos que acabaron con la vida de un joven y heridas a otros dos.
El fuego y el destierro como conductas tribales que acompañan al hombre desde que es hombre. En un vehículo municipal se llevaron a los habitantes de esa casa. ¿Cómo sigue la historia? ¿Se terminó la disputa por el territorio o habrá otros capítulos? ¿Es todo el barrio o sólo un sector minoritario? En estos días se conoció un documento interno del Frente Amplio Progresista donde, en alguna medida, refuta la idea de marginalidad en ese sector de la ciudad y enumera diversas acciones llevadas a cabo durante los últimos años.
Un contexto complicado
Habría que ordenar algo el “discurso”. Es verdad que se han desarrollado diversas políticas de inclusión y trabajos en el barrio y la tarea enorme que tiene la unidad sanitaria; también que desde hace bastante tiempo se ha agudizado la problemática de la violencia y la inseguridad con irremediables disputas entre grupos de jóvenes y la policía y que la actual gestión municipal se encontró con un complejo cuadro de situación. Evitar las estigmatizaciones resulta esencial.
Además, el contexto no ayuda ya que, como una epidemia, en las últimas semanas se han sucedido numerosos robos y diversas situaciones de violencia. Es lógico que todo confluya en el municipio. ¿Cómo es la relación de las autoridades policiales y la actual gestión? En sus inicios compleja; ahora no se sabe. Por otra parte, los encuentros se dan directamente entre el intendente José Inza y el máximo jefe de esa fuerza en la región, el comisario Juan Abramo. Está en sus manos frenar el malestar social que se está gestando ante tantos hechos delictivos que incluyó en los días pasados robos a estudiantes secundarios que iban a sus colegios. Se anunció que el ministro de Seguridad Ricardo Casal recibirá al jefe Comunal en los próximos días. ¿Qué devolución le podrá hacer la provincia? ¿Más patrulleros, más policía?
Frentes complicados
Para seguir sumando, el Concejo Deliberante hizo sentir su enojo por la ausencia del Ejecutivo en un encuentro para abordar la problemática. Se sienten ninguneados y los ediles del bloque oficialista cada vez lo disimulan menos (no todos, sí la mayoría). Una cosa es lo que se dice hacia fuera y otra hacia dentro.
Otro frente de conflicto para el Jefe Comunal se desató con los dos gremios municipales mayoritarios. Por cuerda separada hicieron oír su reclamo cuyo listado abarca varias cuestiones que incluyen la cuestión salarial.
Finalmente, el ex funcionario Héctor Pitluk blanqueó su alejamiento de la Secretaría de Desarrollo Económico a partir de profundas diferencias con su titular Alicia Zubiría y una situación poco clara que habría habido entre ambos producto de un entredicho. Oficialmente el Departamento Ejecutivo nunca informó sobre el tema. Pitluk representa un sector duro del kirchnerismo y en la conferencia de prensa también habló de la decepción “de muchos compañeros (…) desde el primer día que se anunció el gabinete” y pidió fortalecer el armado político del Frente para la Victoria local.
Está claro que el Intendente tiene para entretenerse. El viernes pasado fue un día bastante complicado con distintas versiones y ayer fue el gran ausente en el acto organizado por la Fundación CEDA para colocar un cartel que reclama por la construcción de la autovía en la ruta 3 en el acceso a Azul por avenida Piazza. Mucha gente y representantes de instituciones se hicieron presentes junto a familiares de las víctimas de accidentes. Va a tener que encontrar una buena excusa por su ausencia y no haber hecho uso de la palabra como máximo jefe político de la ciudad en un tema que pega profundamente en la comunidad. La cuestión del discurso y su legitimidad también aquí se puso en juego.



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