i bien todavía el período de sesiones ordinarias del Deliberante de la ciudad no se inició, no deja de llamar la atención en el edificio de calle Yrigoyen donde funciona la Municipalidad que hay un par de concejales que no están en sus oficinas con la frecuencia que deberían.
Está claro que en enero la actividad comunal se redujo considerablemente, pero ya en febrero en la gran mayoría de las reparticiones las tareas retomaron la habitualidad. Sin embargo, parece que dos ediles aún no se anoticiaron y en muchas oportunidades brillan por su ausencia.
Un tirón de orejas para ellos, más teniendo en cuenta que sus compañeros más jovenes del cuerpo legislativo local son los que sí concurren a diario a cumplir con las funciones para las que fueron electos por el voto popular.
Comentá la nota