Hace un par de días se conoció que el citado ministerio se deshizo de más de trece toneladas de harina de trigo por hallarse en mal estado y no ser apta para consumo humano.
Hubo supuestas investigaciones, comunicados oficiales y versiones extraoficiales vinculadas a un asunto singularmente grave de resultas del cual, finalmente, se dijo que el gobernador le había pedido la renuncia a la ministra Señora Marta Torres de Mansilla.
Andando el tiempo se supo de cientos de botellas de agua mineral que habían sido compradas para su distribución durante el Rally Dakar Argentina-Chile 2010 pero como se habían vencido antes de que tuviera lugar la famosa competencia se resolvió tirar el contenido.
Y hace un par de días se conoció que el citado ministerio se deshizo de más de trece toneladas de harina de trigo por hallarse en mal estado y no ser apta para consumo humano.
Por cierto que resulta cuesta arriba admitir que existan funcionarios de diversa jerarquía manejando estos asuntos y carecientes del más mínimo sentido de la responsabilidad y el cuidado en el manejo de los dineros del pueblo.
Ignoramos el valor en dinero que puedan tener los productos convertidos en alimento para puercos –una parte-, y en basura la otra pero resulta muy chocante pensar en la cantidad de personas que ahora se ven privadas de disfrutar o aprovechar elementos que se utilizan para elaborar alimentos.
Si bien las comparaciones suelen resultar odiosas vale destacar lo ocurrido el pasado sábado 13 del actual con motivo de un festival concretado en la ciudad de Buenos Aires a beneficio de Chile, ocasión durante la cual se donaron sesenta toneladas de alimentos, ropa y calzado. Juan Carr, conocido dirigente social estimó que con los alimentos donados se podrá alimentar a 180 chicos durante dos años lo que no es un dato menor.
Aquí se tiraron a la basura o a los chanchos unas cuarenta toneladas de comida destinada a los pobres y nadie ha ido preso o recibido la dura sanción que, sin lugar a dudas, merecen los culpables de tamaña torpeza que presenta facetas sencillamente inconcebibles que dan la pauta de la falta un mínimo de capacidad en la gente que maneja las diversas etapas de las variadas mercaderías que distribuye ese ministerio.
Cabe suponer que en un determinado momento y en base a informes mínimamente confiables se resuelva la compra de determinado producto y que, una vez concretada esta etapa la mercadería adquirida será sometida a las verificaciones indispensables para disponer su ingreso a los depósitos y que el proveedor pueda gestionar el pago respectivo.
Aparece como mínimamente razonable suponer que los depósitos reúnen las condiciones necesarias para que la mercadería no sufra deterioros de ninguna naturaleza, todo manejado y supervisado por personal capacitado y dotado de condiciones morales propias de todos aquéllos que están vinculados a lo que se denomina "Acción Social".
A juzgar por lo que sucede con harta frecuencia en esa área la gente que se desempeña en ella carece de todo lo indispensable para cumplir acabadamente con sus funciones-
Tal vez una de las falencias más graves sea la falta de coordinación entre los diversos sectores y así imaginamos al encargado de compras disponiendo la adquisición de cinco toneladas de garbanzos sin verificar la existencia que pueda haber en los depósitos de ese producto y el día que llegan las cinco toneladas de garbanzos el encargado del depósito –no sin asombro-, tal vez se pregunte sobre los motivos por los cuales se compraron esos garbanzos si había ocho mil kilos en existencia y se estaban llenando de gorgojos.
Aún siendo legos en esta materia se advierte que el manejo de estas cuestiones está en manos de un personal inepto o que, en caso de no serlo, no trabaja en condiciones adecuadas y comete errores imperdonables.
Hasta el más duro percibe un sentimiento penoso ante la sola idea de que se arroje a la basura o se destruyan alimentos destinados a paliar el hambre de hermanos nuestros menos favorecidos y es entonces cuando formulamos la expresión que sirvió de título a estas líneas: Tirar comida a la basura ¿Es delito o es un pecado? Un somero análisis tal vez nos indique que se trata de ambas cosas y que, como delito, merece un severo y ejemplificador castigo y come pecado es probable que sus autores caigan bajo la mirada de lo Divino que tiene mil formas de castigar.
Guillermo N. Berrier

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