El Canciller adelantó ayer que "con mucho gusto" se reunirá con los asambleístas para explicarles el acuerdo que alcanzaron Argentina y Uruguay por el control ambiental de la planta de celulosa UPM, luego de que los entrerrianos cuestionaran ese convenio.
"Con mucho gusto me reúno con los asambleístas para explicarles el acuerdo que finaliza el conflicto de Botnia. Hasta ahora no han llamado", aclaró el canciller a través de la red Twitter.
El jefe de la diplomacia nacional se expresó de esta forma luego de que los ambientalistas deslizaran su voluntad de pedir un encuentro con el canciller para recibir explicaciones sobre el acuerdo que alcanzaron este miércoles en Buenos Aires Cristina Kirchner y José Pepe Mujica.
Así lo aseguraron los asambleístas Juan Veronessi y Luis Leissa, quienes criticaron el acuerdo y pusieron de relieve que el documento firmado por ambos gobiernos "está muy lejos" de lo que pretendían. "Si trabajaron tanto para este triste acuerdo, es lamentable", aseguró, por su parte, el ambientalista José Pouler tras la protesta que la Asamblea realizó frente a la sede de la embajada de Finlandia en Buenos Aires, mientras mantienen el levantamiento del bloqueo al puente internacional San Martín, en el marco de una tregua por 60 días.
Antes de que realizaran la manifestación, Leissa sostuvo que el monitoreo ambiental acordado por ambos gobiernos no los "conforma".
"Está muy lejos de lo que nosotros pretendíamos. Mantener las cosas como están es lo que este acuerdo revela. Nosotros vamos a insistir en la protesta, no podemos permanecer impávidos frente a una burla al derecho", señaló el asambleísta en declaraciones radiales.
Marcha
Por su parte, los asambleístas de Gualeguaychú trasladaron su reclamo a Buenos Aires y protestaron frente a la Embajada de Finlandia. Allí leyeron un comunicado y criticaron el acuerdo rubricado.
Además le dejaron claro al embajador finés Jukka Pietikainen que nunca le darán licencia social al emprendimiento “ilegal y contaminante” de UPM y que lucharán “por todos los medios pacíficos posibles hasta lograr su desmantelamiento o su relocalización”. También acusaron al gobierno de Finlandia “como el causante y responsable principal de la crisis generada por Botnia-UPM entre dos países hermanos”.
Los activistas proponían un control constante de por lo menos tres meses en la planta y de un año fuera de ella, con análisis diarios, semanales y quincenales de efluentes líquidos y emisiones gaseosas.
El convenio difundido si bien establece un control científico de ambos países sobre Botnia y fija la publicidad de los resultados de los análisis científicos, tal como requerían los ambientalistas, deja abiertos al "acuerdo de las partes" el tipo de seguimiento y la tecnología que se empleará en el monitoreo del agua y el aire. Esa indeterminación, y el límite de 12 controles anuales a Botnia fue lo que despertó la desconfianza de la Asamblea de Gualeguaychú.
En Montevideo
Desde Montevideo, el Presidente José Mujica afirmó que el acuerdo "le da conformidad a las dos sociedades y a los dos gobiernos". "Consideramos que esto pasa al telón de los recuerdos. Seguramente van a surgir otros (conflictos), porque vivir es desfacer entuertos, pero pienso que este no es un día histórico, es de historieta", bromeó, y aseguró que la fórmula acordada "permitirá que la Dinama , junto a una comisión científica que va a responder a la CARU, de hombres de ciencia, monitoreen alternativamente".



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