Un poco por su condición de kirchnerista acérrimo y otro tanto por el simple objetivo de sobrevivir en el cargo, lo cierto es que el canciller Héctor Timerman puso a disposición de la campaña electoral buena parte de la maquinaria diplomática del Palacio San Martín.
La estrategia electoral de Timerman en estos días pasa por varios planos: el judicial, el doctrinario, el logístico, el frente externo y el proselitismo barrial en forma directa.
"El canciller está convencido de que Cristina Kirchner ganará en octubre y todo su trabajo gira en torno a ello. Sabe que en las elecciones se define también su futuro", comentó a LA NACION un destacado diplomático que conoce muy bien a Timerman.
El canciller no respondió a las consultas de LA NACION.
La estrategia electoral de adoctrinamiento del canciller se pudo ver en los últimos días en su Twitter, en apariciones televisivas y en las reuniones que hizo con jóvenes de La Cámpora. El 2 de septiembre dio una charla a los militantes de esa agrupación en el Bajo Flores, donde, entre otras cosas, instó a la juventud a apoyar la política exterior del Gobierno, incluida la prosa antinorteamericana y pro-Unasur.
No es la única participación activa en la política de parte del canciller. También acompaña cuando puede a Cristina Kirchner o a Amado Boudou a los actos de campaña. El eje discursivo central de Timerman en todas sus intervenciones es el ataque a los medios que considera opositores. "El jefe [por Timerman] cree que atacando a Clarín o a LA NACION ganará los elogios de la Presidenta como ocurrió con Boudou", confió un embajador crítico del kirchnerismo.
Desde el plano judicial, la Cancillería dio muestras de abierto apoyo a sus aliados. Por un lado, demoró los requerimientos judiciales a Suiza por una causa que lleva adelante el juez Norberto Oyarbide, en la que se investiga al jefe de la CGT y aliado del Gobierno, Hugo Moyano, por supuesto lavado de dinero. La ex ministra de Salud Graciela Ocaña, que dio impulso a una de esas investigaciones, calificó a la Cancillería de "un aguantadero", por dilatar los requerimientos judiciales.
Postergación
A la vez, la Cancillería postergará hasta después de las elecciones un informe técnico y jurídico de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), en el que supuestamente se advierte sobre niveles de contaminación en el margen de Gualeguaychú. El informe se hizo a partir de muestras del agua que analizó un laboratorio de Canadá a raíz de la instalación de la pastera Botnia (hoy UPM) situada en Uruguay. Según confirmaron tres fuentes de las cancillerías de Uruguay y de la Argentina, el informe de la CARU ya está listo, pero como podría generar malestar entre los asambleístas entrerrianos aún no se difundió. El secretario de Cooperación Internacional de la Cancillería, Hernán Orduna, negó a LA NACION la existencia del informe y desvinculó el trabajo de la CARU de los intereses electorales. Pero la ausencia de ese informe es tan notable que la Comisión de Relaciones Exteriores de Diputados elevó un proyecto de resolución en el que exigió a Timerman que haga públicos los motivos por los cuales aún no se dio a conocer el monitoreo.
La política exterior que encaró Timerman también se adaptó a la campaña. La Cancillería profundizó su mensaje antinorteamericano al criticar a Washington por sus objeciones al otorgamiento de créditos internacionales. Este es el único tema por el cual los allegados al canciller creen que podría ponerse en riesgo su continuidad en el cargo. Si la Presidenta gana los comicios y busca mejorar la relación con EE.UU. no sería precisamente Timerman el indicado para esa tarea por sus públicos enfrentamientos que tuvo con el gobierno de Obama, sostienen. Así lo entendieron también fuentes del Departamento de Estado consultadas por LA NACION.
Por último, el canciller potenció en las últimas semanas el armado de la logística del voto de los argentinos en el exterior. Al parecer, Timerman bombardeó con cables internos a todas las embajadas y consulados para concientizar a la comunidad argentina de ir a votar el 23 de octubre. Por ejemplo, por primera vez habilitó mesas afuera de las sedes consulares. Así lo hizo en Camboriú (Brasil), Munich (Alemania) y Boston (EE.UU.). Timerman redobló la apuesta para sumar votos en el extranjero y mostrar que obtuvo más logros que su antecesor, Jorge Taiana.
LAS CLAVES
Aspiraciones. El canciller busca permanecer en el cargo en un segundo mandato presidencial de Cristina Kirchner.
La estrategia. Como parte de su plan de continuidad en la Cancillería, Timerman está abocado a la campaña electoral. Reparte su tiempo en viajes diplomáticos y de campaña.
El discurso. Para captar la atención de la Presidenta, Timerman profundizó su discurso antinorteamericano y redobló la apuesta en sus ataques a la prensa.
Inconveniente. El mayor problema que tendría Timerman para seguir en la Cancillería es si la Presidenta busca mejorar la relación con Washingt







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