El diputado provincial Cabrera quiso quedarse con casi 2.700 hectáreas de tierras fiscales, pero al intentar gestionar la transferencia a su nombre, se encontró con un severo rechazo del Instituto de Tierras. "Surge a las claras un total incumplimiento e ignorancia de las normas que rigen la transferencia de tierras fiscales", le dijo una funcionaria como corolario del rechazo a la intención del diputado justicialista.
Tras describir el cuadro de adquisición del terreno fiscal, identificando vendedores y algunas particularidades, Cabrera se encontró completamente solo ante un lapidario rechazo. "Se hace necesario, previo a la emisión del dictámen, mencionar el procedimiento imprescindible exigido para las transferencias por el regimen aplicable a las tierras fiscales y que no pueden ser dersconocidas por un profesional de derecho quien tampoco puede ampararse ni en el informalismo que rigen las actuaciones administrativas ni mucho menos en algún error de hecho ni de derecho", sostuvo la funcionaria.
Tras repasar detalladamente la manera correcta de gestionar los pasos administrativos y describir la documentación necesaria, Atencia cerró su dictamen, previo a rechazar la pretensión de Cabrera con una concisa apreciación:
"Así planteadas las cuestiones de hecho y del derecho aplicable, surge a las claras un total incumplimiento e ignorancia de las normas que rigen la transferencia de las tierras fiscales no habiéndose cumplimentado en lo más mínimo con los requisitos exigidos por ella; es más resulta dable destacar que han optado por realizar la transferencia de mejoras, derechos y acciones hereditarios por vía administrativa haciendo la salvedad que lo harían también en sede judicial, pero no han seguido los recaudos legales administrativos olvidándose a las claras que la propiedad de la tierra fiscal es del Estado provincial estando bajo su órbita la administración y disposición de las mismas".
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