El 3% de la tierra mendocina, en manos extranjeras

El 3% de la tierra mendocina, en manos extranjeras
Según un informe de la UNCuyo, gran parte de ese porcentaje pertenece a la llamada zona de frontera. La flamante ley nacional de tierras establece que, a partir de ahora, los capitales de otros países podrán adquirir hasta el 15% del total del territorio argentino.
Hoteles, plantaciones y bodegas, son algunos de los emprendimientos comerciales que tientan a los capitales extranjeros a desembarcar en nuestra provincia. Tan atractiva parece ser Mendoza que del total de su territorio -se estima- un tres por ciento está en manos de foráneos.

Los casos más emblemáticos son las 250.000 hectáreas que posee el consorcio anglo-malayo Walbrook en Malargüe (lo que se postula como 3,5 por ciento de la superficie total del departamento), las 8.000 hectáreas de la firma coreana Nuevo Cosmos SA en San Martín y las 2.000 hectáreas de la bodega holandesa Salentein en el Valle de Uco.

La sanción de la nueva ley nacional de tierras productivas (aprobada anoche) pretende evitar esta venta descontrolada a inversores de cualquier parte del globo.

Esto se logrará limitando a 1.000 las hectáreas que puede poseer una empresa o un ciudadano extranjeros y evitando que más del 15 por ciento de la tierra rural de todo el país -cuyo significado abarca a todas aquellas que están fuera del tejido urbano- quede en posesión de foráneos.

Otro punto importante para cumplir con este propósito es la creación de un Registro Catastral en Tierras Rurales, en el ámbito del Ministerio de Justicia, para que en un lapso de 180 días realice un relevamiento integral sobre la propiedad de los inmuebles rurales en todo el país, tarea que seguramente no será fácil ya que las oficinas de Catastro son de órbita provincial y en su mayoría poseen información parcial.

Zona de frontera

Según un informe realizado por Cicunc Contenidos de la UNCuyo, del tres por ciento de la superficie mendocina en manos de extranjeros, una gran parte pertenece a la llamada zona de seguridad que se extiende a 150 km de la frontera internacional. Este espacio es clave tanto por las reservas de agua que allí se encuentran como para garantizar la defensa nacional.

Para comprar terreno en este espacio estratégico, el inversor debe tramitar una conformidad ante la Secretaría de Seguridad Interior del Ministerio del Interior de la Nación, donde no existen muchas trabas para otorgarla.

El titular de Catastro de Mendoza, Juan Carlos Varela, reconoció a la UNCuyo que la zona de frontera ha sido siempre la menos cuidada y la que menos valor económico ha tenido. “Cuando se quiere aumentar el avalúo, que es el 90 por ciento de la provincia, dicen que no, y es que ahí están asentadas muchas sociedad anónimas”, dijo.

El valor de la tierra en la zona de frontera es variable. Según información de Catastro se puede adquirir una hectárea por un dólar, una cifra que crece significativamente una vez que el emprendimiento está en marcha y que se puede llegar a cotizar entre 15.000 y 40.000 dólares la hectárea.

Tendencia creciente

En la década del ‘80, los inversores foráneos comenzaron a posar sus ojos en los terrenos locales, pero fue en los ‘90 cuando esta tendencia hizo explosión. Los sectores inmobiliario, agrícola y en menor medida el turístico, concentraron su interés.

“Lo que buscan de nuestras tierras es justamente el valor de lo natural, que en sus países de origen y, en casi todo el mundo, tiende a desaparecer.

Los argentinos no prestamos debida importancia a los valores naturales que son una reserva, no sólo para el país, sino para toda la humanidad”, expresó en el informe Elma Montaña, investigadora del Conicet y titular de la Cátedra Sociología Rural, en la facultad de Ciencias Políticas de la UNCuyo.

Otros motivos que postuló la profesional fueron el acceso a fuentes hídricas y las condiciones climáticas inmejorables.

El primero de los grandes capitales extranjeros en desembarcar en la provincia- y uno de los más polémicos- fue el consorcio anglo-malayo Walbrook con 250.000 hectáreas en Malargüe. Su propósito fue el de impulsar el turismo, la agricultura y el ganado caprino. Actualmente, maneja cinco hoteles del complejo Valle de Las Leñas.

La firma coreana que compró 8.000 hectáreas en Nueva California, al norte de la ciudad de San Martín, también generó un gran conflicto con los puesteros de la zona. Hasta hoy se mantiene una lucha entre los foráneos y 15 familias que allí habitan.

Los coreanos piensan desmontar el campo y plantar almendros que serán regados y nutridos por goteo; lo que hoy han comenzado en una fracción de ese terreno, unas 500 hectáreas.

Los bodegueros internacionales son otros de los inversores que llegan en grandes cantidades a adquirir tierras mendocinas. Si bien la bodega holandesa Salentein posee 2.000 hectáreas en el Valle de Uco, este tipo de emprendimiento comercial no requiere, en su mayoría, superar las 1.000 hectáreas tal como lo limita la nueva ley.

Otras empresas vitivinícolas que han invertido en la provincia son la francesas Clos de los Siete (847 hectáreas en Vista Flores, Tunuyán), la española O’Fournier (286 hectáreas, en La Consulta, San Carlos) y la gala J&F Lurton (300 hectáreas en Vista Flores), entre otras, según los datos consignados en el libro Vinos de Argentina del enólogo Michel Rolland y Enrique Chrabolowsky.

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