El departamento Anta tiene vastas extensiones de tierras aptas para agricultura y ganadería, regímenes de lluvias ideales para cultivos a secano y disponibilidad de agua para riego en amplias franjas de su jurisdicción.
La nómina de las empresas atraídas por su formidable potencial incluye a grupos líderes de la producción de granos como Noble, Cargill y Guipeba-Ceval, el brazo cerealero del grupo brasileño Hering. Se cuenta en este grupo, Alfredo Olmedo, uno de los productores individuales de soja más importante de Sudamérica.
Con más de 70.000 cabezas engordadas en corrales, el departamento detenta uno de los mayores feet-lots del norte argentino, el de la empresa Río Juramento, entre J.V. González y Gaona.
En la zona de Salta Forestal está instalado Cresud, otro de los más fuertes grupos agropecuarios de la Argentina.
En la zona de Saravia, Anta Norte ostenta a dos de los establecimientos rurales de mayor relieve internacional. La Moraleja y el Albardón.
En la zona de El Quebrachal, en tanto, está radicada una potencia algodonera: Liag Argentina.
La pujante actividad productiva y empresaria de Anta, sin embargo, contrasta con altos índices de pobreza, desempleo, necesidades básicas insatisfechas y familias social y educativamente excluidas del sistema.
Y detrás de esos indicadores, la violencia familiar, las diferentes formas de explotación infantil, la falta de expectativas en los jóvenes y la desesperanza de muchos anteños invitan a repensar el modelo de desarrollo para hacer del este salteño una auténtica tierra prometida en la que todos quisieran vivir.

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