Entre el 29 y el 31 de octubre se analizará la conducta de un sujeto acusado de haber ultrajado a su hija y de filmar los actos con un teléfono celular.
El debate estará a cargo del Tribunal en lo Criminal Nº 3, integrado por los jueces Daniela Fabiana Castaño, Eduardo d'Empaire y Guillermo López Camelo.
Por los gravísimos hechos está imputado un sujeto de 38 años, cuya identidad no se revela para preservar a la víctima y por razones legales, sobre quien pesan los cargos de abuso sexual gravemente ultrajante reiterado, agravado por el vínculo y por estar a cargo de la guarda de la damnificada, en concurso real con corrupción de menores doblemente agravada y producción, publicación y distribución de pornografía infantil.
Por la acusación intervendrá la fiscal María Marta Corrado, de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 14, mientras que la defensora oficial Fabiana Vannini, asistirá legalmente al procesado.
El depravado fue detenido a principios del pasado mes de febrero, poco antes de que personal de la comisaría Quinta, por orden del juez de Garantías Nº 2, doctor Guillermo Mércuri, allanara su vivienda en la calle Avellaneda al 900.
Según se informó entonces, los efectivos incautaron en el lugar varios chips de teléfonos celulares, discos compactos grabados, material pornográfico y una cantidad no especificada de marihuana y cocaína.
La denuncia.
Los hechos fueron descubiertos gracias a una denuncia formulada en la comisaría Quinta por un hermanastro de la víctima y un amigo suyo, quienes relataron a los policías qué era lo que estaba sucediendo y entregaron un teléfono celular que le habían quitado al encausado.
Para sorpresa de los policías, en la memoria del teléfono estaban guardados algunos videos con imágenes del accionar del depravado con su hija.
"Estos chicos, de 13 y 15 años, se entrevistaron con el oficial de servicio y uno de ellos dijo que su padrastro estaría abusando de su hermana", había informado oportunamente el comisario Flavio Fatutta, titular de la seccional del barrio Noroeste.
"Uno de los jóvenes portaba un celular que le habían quitado al sujeto, donde se veían imágenes que ratificarían los dichos", agregó.
Según trascendió entonces, los hermanastros viven en la ciudad de Rosario con su madre y habían llegado a Bahía Blanca para pasar un tiempo con el acusado, luego de no haber estado con él durante dos años.
La policía montó entonces una discreta vigilancia sobre la casa del sospechoso, pues se temía que el depravado, al advertir la ausencia de los menores y el faltante del teléfono, pudiera darse a la fuga.
Fue así como, alrededor de las 21 del miércoles 1 de febrero, se lo interceptó y detuvo cuando se retiraba de la casa a bordo de una motocicleta.

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