Un hombre de 75 años denunció que hace tres meses su madre de 90 años se encuentra en un estado de salud mental delicado y pese a haber notificado esa situación, y la imposibilidad de darle el cuidado necesario, desde el PAMI se le negó la atención domiciliaria.
La médica se negó a hacer la visita domiciliaria e insistió ante Ríos que la anciana sea trasladada en una ambulancia. "Pero mi madre se pone mal y grita y no quiere salir de la cama", dijo el hombre.
Ante las insistencias volcadas en el PAMI es que dijo, la entidad autorizó la posibilidad de que una médica psiquiatra vea a la mujer. Allí, esta nueva profesional (que sí fue al domicilio), confirmó el estado psiquiátrico de la mujer y realizó las recetas correspondientes. Pero a la vez, le dijo que era necesario que la anciana sea revisada por una médica clínica, en este caso, la de cabecera.
Ríos volvió a insistir pero, dijo, esta vez solo recibió malos tratos de la profesional, que le cerró la puerta en la cara.
Aunque hizo las denuncias nuevamente, desde el PAMI solo le dieron informaciones poco claras, indicando algunos que habría médicos que van al domicilio y otros que no, hasta otras versiones que le indicaron que debía presentar un recurso de amparo.
Por el momento, en concreto, solo le cambiaron la médica de cabecera, pero el nuevo profesional a cargo de su madre recién se hará cargo el 31 de diciembre.
Mientras, el problema sigue siendo el delicado estado de salud de su madre, y la imposibilidad (por la edad de Ríos), de poder brindarle la atención requerida.
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