“Tiene que aparecer un tercer movimiento histórico en el MPN”

Alejado del sobischismo, Oscar Gutiérrez está en la construcción de un nuevo espacio interno dentro del partido. Se pronunció a favor de que Sapag pueda ser reelecto nuevamente, pero no definió su apoyo a esa candidatura.
Su nieta, que recién aprendió a dar sus primeros pasos, se le acerca en el inmenso living de su casa del barrio La Herradura. Él la levanta, la besa y se ríe. “Esta es mi situación hoy”, afirma. No obstante, a lo largo de una extensa charla con este diario dejará en claro que su actividad dentro del Movimiento Popular Neuquino (MPN) sigue vigente, e incluso hasta deslizará la posibilidad de alguna candidatura a futuro.

Oscar “Cacho” Gutiérrez, catalogado como un “ultrasobischista”, en la actualidad se encuentra en plena construcción de una nueva línea interna dentro del partido provincial. Un espacio que comparte con otros dirigentes como el diputado Luis Sapag, con quien siempre mantuvo diferencias que parecían irreconciliables pero al que hoy lo unen objetivos comunes.

Sostiene que el MPN tiene posibilidades de ganar en 2015, aunque advierte que se requiere una “refundación” que vuelva a “despertar el interés militante”.

¿Cómo se ubica políticamente hoy dentro del MPN?

Yo sigo manteniendo contacto con la mayoría de los dirigentes, hay muchos compañeros, inclusive dentro del Gobierno, que creen que con un MPN como está y con un Ejecutivo que no se caracteriza por tener vida política con sus ministros, hay un vacío. Dentro del partido pasa lo mismo, por eso me llamó la atención la intervención de la seccional de Cutral Co, fue una barbaridad. Yo soy un tipo muy frontal, es difícil convencerme en algo contrario a mi verdad pero nunca le esquivé al diálogo. Todas estas cosas han hecho que con mucha gente nos estemos reuniendo. Tiene que aparecer un tercer movimiento histórico en el MPN, una especie de refundación, una idea. Hoy todos los iluminados hablan de renovación y yo lo que digo es que hay que innovar. Si yo agarro una mesa marrón y la pinto de blanco y después le saco el color, es la misma mesa vieja. La provincia se merece innovar.

¿Con quién?

Con mucha gente que su cabeza está llena de ideología, y no hablo de edades.

¿En ese grupo está Luis Sapag?

Sí.

¿No son el agua y el aceite desde el punto de vista ideológico?

Y seguimos siendo así, la gran diferencia es que los dos crecimos, maduramos y hemos dado el paso más importante: abrirnos. En este espacio nuevo nos reunimos con dirigentes de toda la provincia, ninguno con chapa. El trabajo más difícil fue sacarlos de las casas, hablo de dirigentes recalcitrantes del MPN a los que hoy se les habla del partido y te sacan con un garrote por muchas cuestiones. Porque sienten que el MPN está parado.

¿El objetivo es participar de la vida interna?

Sí, en las próximas internas de julio y en la de senadores. En este espacio hay de todos los colores y pensamos que el MPN tiene que seguir siendo gobierno en 2015. Hay muchas posibilidades si somos capaces de despertar el interés militante. La oposición habla de una alternancia como si esto fuera lo mejor, la República Argentina tiene 202 años, vaya si ha habido alternancia, y quién dijo que esto mejoró la calidad institucional. También hubo alternancia por presidentes que se tuvieron que ir antes.

¿Acuerda con la posibilidad de una re-reelección de Sapag?

Que se interprete bien lo que digo. Voy a hablar desde la coherencia, porque este tema lo usan según la conveniencia. Ejercer cargos no es una cuestión coyuntural, es ideológica. Se es progresista o conservador. No se puede ser progresista para igualdad de género, para matrimonio igualitario y para otras cosas no serlo. No se puede tenerle miedo al pueblo. ¿Quién tiene la vara para medir que no se puede ser reelegido para más de un período? Nosotros desde el Gobierno en su momento con la enmienda de la Constitución propusimos la reelección, pero también una Legislatura pluralista, que con el tres por ciento de los votos cualquiera que se presentara podía tener una banca. De la misma manera la ley de Coparticipación para los municipios, la autarquía del Poder Judicial, del Poder Legislativo, todas cuestiones teñidas de mucho progresismo. Entonces, como soy coherente, ¿por qué yo tengo que decir ahora que no a la re- reelección?

No me contestó la pregunta…

Estoy totalmente de acuerdo con la re-reelección porque en mi cabeza no es un impedimento, a la democracia la curamos con más democracia. Pero esto no quiere decir que yo apoye a Jorge Sapag, lo que digo es que nadie debe quitarle el derecho a ser reelegido. El MPN debe ir a una interna y Sapag será gobernador si lo deciden los afiliados. Yo digo que esto lo debe garantizar la Constitución y que después la vida interna del MPN decida. No tengo nombres y tampoco quiero quitar a nadie en esta historia. En ese momento veré a quien acompaño o si soy candidato. Lo seguro es que este espacio que estamos construyendo va a ir por el gobierno en 2015 y por la intendencia de Neuquén.

¿Por qué se distanció de Sobisch?

Con Sobisch empezamos una forma de hacer política allá por el ´90. Los que éramos jóvenes en el ´70 pensábamos que tenía que haber un cambio dentro del partido, que se proyectara en el tiempo. En el ´85 el MPN perdió las elecciones a diputados nacionales, y ahí nos empezaron a escuchar, armamos el segundo movimiento histórico que fue democratizar al partido bajo la presidencia de Elías Sapag y la gobernación de Felipe y logramos formar el famoso Mapo y pedir las internas partidarias. Lo que decíamos era que a los candidatos del MPN lo mejor que les podía pasar era que los propios afiliados los eligieran y que no cayeran en un grupo para que obedecieran órdenes, incluido el gobernador. Así se forma el cambio en la Convención y la Carta Orgánica con el establecimiento de internas. Y el Mapo da origen a la línea Blanca, no a la lista. Y esto lo quiero aclarar porque la Blanca es una línea ideológica y de pensamiento, no una lista para ocupar espacios con salida laboral. Hay un abismo entre las dos cosas. Hoy la lista Blanca se mete en elecciones que ni siquiera tienen que ver con el partido, como en CALF, y eso lo único que genera son divisiones.

¿Esta es la diferencia con Sobisch?

Yo sigo afianzado a la ideología, en que el MPN es un partido con proyecto y que dentro del proyecto ha tenido sus liderazgos. Nadie puede dudar que Sobisch fue un fuerte líder y que todavía tiene ascendencia. Yo me distancié de Sobisch desde el momento en que toma la decisión de ser candidato a presidente de la República. Nadie podía imaginar otra cosa distinta de lo que pasó, fue algo que no tuvo pie ni cabeza. Yo llegué hasta el último día de gobierno con él y a partir de ahí me llamé a silencio, planteé mis diferencias con esta gestión de Sapag, que dijo que lo habíamos dejado sin plata cuando no fue así. Dejamos todo arreglado con los gremios, con 1.760 millones de pesos en salarios y hoy tiene en cuatro años y medio más de 6.000 millones de pesos en salarios, en el medio ha pasado algo. Respecto a Sobisch en lo primero que no estuve de acuerdo es que renunció como presidente del partido y después se volvió a presentar. En el entorno se empezó a hablar de renovación con gente que comenzó a tener mayor ascendencia sobre él.

¿Quiénes?

No quiero dar nombres, lo que digo es que dejó de escuchar a muchos de nosotros que fue con los que llegó, gobernó y creó este espacio de liderazgo. Con Felipe yo decía siempre que sí porque fue un padre político para mí. Con Sobisch somos amigos, eso se elige, pero yo con él me distancié desde el punto de vista político. El silencio habla mucho y cuando hay silencio sobre determinados temas y uno no se siente partícipe dentro de coyunturas importantes quiere decir que ya no se comparte el espacio. Si hay algo que no voy a perder es la coherencia y algo que no voy a hacer es el ridículo.

Comentá la nota