Eso de que “nunca es tarde” para cumplir los objetivos parece ser una utopía para muchos, un sueño para otros y un desafío para unos pocos. Eso de que “nunca es tarde” para cumplir los objetivos parece ser una utopía para muchos, un sueño para otros y un desafío para unos pocos
Su historia, como la de muchas mujeres, está arraigada a una niñez en la que le tocó “trabajar para ayudar en la casa”, y tiempo más tarde “viajar a Buenos Aires en busca de un futuro mejor”, tal cual afirmó. “Si uno no estudia no crece”, dijo Artemia, y afirmó: “Por eso apenas me jubilé dije ‘tengo que estudiar’, porque la cabeza me da, y nunca es tarde”.
Aunque no están aquí, son sus 4 hijos, sus 8 nietos y un bisnieto las personas que la apoyan, además de sus sobrinos, con quienes reside. “Ellos me dicen que le dé para adelante, que haga lo que siento”. La adaptación con sus nuevos compañeros “fue sencilla, porque siempre estuve compartiendo con personas jóvenes”, destacó ante sus compañeros que asentían sus afirmaciones.
En el futuro, piensa “seguir estudiando, mientras me dé la cabeza”. Según afirmaron Beatriz Godoy, su profesora, y Silvia Cano, directora de la institución, es la primera vez que reciben a una persona de la edad de Artemia. “Estamos muy orgullosas, y la integración fue simple, ya que ella es muy responsable” indicaron.
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