Eduardo Fellner, con un contundente pronunciamiento contra la violencia en todas sus formas. El mismo pronunciamiento institucional que no emitió la Legislatura.
Al igual que las corrientes submarinas, que no se las ve, pero seguro están e inciden en el comportamiento de la superficie, se comienza a advertir un sigiloso movimiento político, con actores cada vez más atentos al calendario y a los próximos compromisos electorales.
Si bien no metidos de lleno en campaña, quienes tienen aspiraciones de acceder a un cargo de representación política en ámbitos parlamentarios o renovar mandato (estos son mayoría), comenzaron a transitar con discreción el camino que conduce al vértigo que seguramente caracterizará al año próximo, en el cual los jujeños elegirán tres diputados nacionales, 24 diputados provinciales y más de un centenar de legisladores comunales. A ellos se los puede ver sembrando sus semillas en el campo de la seducción, en procura de que florezca alguna propuesta que sirva para captar la atención de potenciales electores, de modo de moldear algún capital electoral que los posicione en un escenario expectante.
Este movimiento político naciente, no es precisamente producto de las ansiedades, sino de la convicción de que los plazos electorales no serán tan prolongados como se preveía y se sabe que las horas en los tiempos partidarios no duran 60 minutos. Precisamente esta actitud de comenzar a instalar algunos nombres ante la consideración pública (se dice que el que pega primero pega dos veces) lleva a pensar que no habrá un cierre de 2012 laxo, ni un inicio de 2013 distendido, es decir, para el arco político no habrá vacaciones ni receso de enero.
Mientras tanto, habrá que mirar de reojo y, por las dudas, marcar con rojo las hojas del calendario 2013 que corresponden a los meses de mayo y junio.
RESPETAR Y CONSTRUIR
A PARTIR DEL DISENSO
A poco de cumplir tres décadas de transitar sin tropiezos el camino de la libertad de expresión, del libre pensamiento, de la tolerancia y de plena vigencia de las garantías constitucionales, la sociedad y la mayoría de sus instituciones buscan el rumbo hacia la participación efectiva, esa que abre las puertas a la construcción de un estadio de institucionalidad democrática enriquecida por más democracia.

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