Tiempo de prueba y desafíos para el presidencialismo

Hernán de Goñi

Aunque la operación era por demás delicada, su resultado no presentó ninguna complicación para la presidenta Cristina Kirchner.

La difusión del primer parte médico, prometido para el mediodía, esperó el visto bueno de la mandataria. La confirmación de que la intervención fue exitosa trajo alivio a una sociedad que contuvo el aliento luego de casi cuatro horas de cirugía. La orden que había dejado un día antes fue que el Gobierno no se paralizara, y que el gabinete no suspendiera ninguno de los actos programados.

Bajo esta directiva, Amado Boudou apareció recibiendo a sus ex colaboradores pero ahora como vicepresidente. Hernán Lorenzino, Ricardo Echegaray y Juan Carlos Pezoa le mostraron los datos de la recaudación del 2011, dando marco a una foto que habitualmente tiene en el centro a la Presidenta.

Como responsable transitorio del Ejecutivo, Boudou tendrá que acomodarse a una dinámica desconocida en la rutina de los Kirchner. La coordinación y la comunicación nunca hicieron falta a presidentes que exacerbaron el centralismo. El desafío será mayor para Cristina, que todavía debe testear que grado de actividad le permitirá el post operatorio. Tal vez descubra las bondades de tener un gabinete que debata y muestre una diversidad de opiniones que le permitan afinar su propio juicio.

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