Tiempo de propuestas de ideas Generales a acciones concretas

La campaña por la gobernación de Jujuy empezó de lleno. Con el impulso que le significó el aplastante triunfo de las candidaturas nacionales el pasado 14 de agosto, Eduardo Fellner presentó, en la sede del Partido Justicialista, el programa de gobierno, con el que el Frente para la Victoria intentará seducir al electorado jujeño.
El actual presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, acompañado por Guillermo Jenefes, Pedro Segura y Javier Hinojo, desplegó ante un auditorio expectante- cinco ejes de gestión: a) Empleo para terminar la pobreza b) Estado fuerte y participativo;c) Autoestima; ) Acuerdo social; e Planes urbanos. Fellner confió, en estos temas, la posibilidad de “hacer grande a Jujuy”, pero omitió incluir aspectos estratégicos como la educación y la salud, seguramente porque existe el convencimiento de que se mantendrá la actual dirección del Estado, donde se obtuvieron resultados alentadores, especialmente en temas de infraestructura.

De esta manera, el Partido Justicialista puso en marcha su maquinaria electoral, recurriendo a propuestas macroestructurales que reflejan una mirada global sobre nuestra provincia. No faltó quien por lo bajo- se preguntara sobre cuestiones mucho más especificas de la vida cotidiana de la gente, que son en definitiva las que deciden el bienestar de cada ciudadano. No se descarta que, en el corto plazo, se puedan presentar también los proyectos de pequeña escala, sabiendo que en la actualidad la gente demanda, antes que discursos generales, ideas concretas y palpables.

Así las cosas, lo cierto es que aquella propuesta de gobierno que por largo tiempo se manejó en total escepticismo, finalmente se hizo pública priorizando las buenas intenciones, pero prescindiendo todavía de un detalle mas contundente sobre metas, cronogramas, efectos y destinatarios de carne y hueso.

Seguramente esta decisión se corresponderá con un eslabón de la estrategia de campaña, y es de esperar que en el camino rumbo al 23 de octubre, pueda hacerse visible el abordaje de situaciones en apariencia- intrascendentes, pero de alto impacto emotivo y social. En el actual contexto de crecimiento que vive el país y la provincia, es necesario más que nunca- explicitar con total claridad que hará el Estado en asuntos sensibles como el acceso a la vivienda o el tipo de trabajo que necesita cada jujeño, según particularidades del lugar donde vive. Respuestas de ese tipo, captan la atención de cualquier jujeño, sin importar donde resida.

TAMBIEN PONEN PRIMERA

Quienes también presentarán sus propuestas serán los correligionarios de UDESO. Eligieron para ello, la ciudad de San Pedro de Jujuy, seguramente priorizando la necesidad de ganar espacio territorial en el interior. Lo que importará escuchar en ese caso, es qué opción plantea un sector históricamente acostumbrado a ejercer el rol opositor y cuáles son las cuestiones que deben mejorarse, en el marco de un clima generalizado de optimismo. Ello debe complementarse con propuestas municipales, que sean capaces de comprender y abordar la realidad cotidiana del vecino.

A juzgar por las decisiones de cada fuerza política, todo parece indicar que Jujuy, otra vez, quedará expuesta a una polarización entre el PJ y la UCR -cada uno de ellos con sus respectivos socios políticos- y no porque las condiciones generales así lo permitan, sino porque otras fuerzas emergentes tuvieron, lamentablemente, apariciones muy esporádicas, desarticuladas, poco consistentes y, en especial, de mayor efecto mediático antes que respaldo político. En ellos, también vale la responsabilidad de dar a conocer sus ideas y no solo confiar en estrategias efectistas de poco alcance. Mucho más, cuando Jujuy necesita, por la nueva etapa que se inicia, reconsiderar los valores de la convivencia cotidiana. Llamó la atención, en este sentido, que tanto el oficialismo como la oposición, coincidieran en la necesidad de llevar adelante un nuevo acuerdo social.

Por lo visto, es una demanda que ningún político está dispuesto a obviar, sabiendo que es oportuno establecer nuevos marcos para el respeto de los derechos de todos los ciudadanos por igual.

Jujuy vive en un tiempo en el que, por el propio crecimiento del país, se generaron condiciones para que ocurran situaciones de tensión entre propios hermanos argentinos. En la última etapa se intentó canalizar cada reclamo con diálogo y extensas de negociación. Ahora viene el tiempo no solo de mantener estas conductas para buscar acuerdos, sino de redefinir roles y responsabilidades sociales, para respetar la clásica idea de que los derechos de uno, termina cuando empiezan los derechos de los demás. Esa es el desafío que hay que afrontar, pero con el aporte de todos los partidos y lideres sociales por igual.

EL COMERCIO HOY

TIENE QUE ABRIR

Atípica dinámica adquirió la provincia en los últimos días, plenamente movilizada por la Fiesta Nacional de los Estudiantes que, en su 60º edición, está convocando al turismo de todo el país, inyectando un renovado impulso al circuito comercial. Hoteles, restaurantes, confiterías, agencias de turismo, centros comerciales y actores del sector privado en general, procuran aprovechar este pico de actividad económica, pero muchos quedan en el camino, lamentando la frustración de no poder llevar sus intenciones al campo de las realizaciones.

En plena semana de bonanza, en el corazón comercial de las ciudades jujeñas hoy imperarán persianas bajas, vidrieras a oscuras y desánimo, un combo terminantemente inoportuno para las necesidades de quienes invierten a diario y desarrollan su actividad comercial dentro de los márgenes legales vigentes.

Desde ya, este espacio no pretende poner en tela de juicio los derechos de los empleados de comercio. Es un llamado a la reflexión a quienes ejercen la representación de los trabajadores, de modo que su conducción no se oriente al sectarismo, sino a prevalecer el sentido común que permita enfocar con precisión el camino que nos favorece a todos.

En pleno siglo XXI, con múltiples variantes que impactan en las fuentes laborales, no cabe otra alternativa que modernizar el pensamiento gremial y desterrar, definitivamente, procedimientos basados en la advertencia desmedida, las amenazas y el temor, con fin único de llevar agua al molino propio.

Hoy la decisión de un gremio paraliza el comercio jujeño, que ve pasar ante sus narices otra oportunidad de generar rentabilidad y, con ello, los medios necesarios para afrontar en tiempo y forma compromisos de todo tipo que, a su vez, demandan trabajar la mayor cantidad de días posibles. Es imperioso: hoy tienen que abrir los comercios.

Un gremio, uno solo, no puede doblar la voluntad del empresariado con presiones que no deberían ser aceptadas. Al mismo tiempo, los comerciantes y emprendedores deberían empaparse de las normativas legales y otros dispositivos y repensar principios de acción, de modo de apartar cualquier decisión inoportuna que no tiene cabida en la realidad que hoy muestra la provincia. ¿Hasta qué punto se le puede exigir al Estado eficiencia en las políticas de promoción turística, si la dirigencia gremial mercantil poco y nada acompaña? ¿Hasta cuándo se tendrá que seguir soportando viejas metodologías gremiales de presión, rotundamente opuestas a los intereses del conjunto de los jujeños? El sector privado se constituye en un polo de desarrollo económico, beneficiado en los últimos tiempos por medidas conducentes al reposicionamiento turístico de Jujuy en el escenario nacional e internacional, cabe entonces esperar que el esfuerzo de empresarios y comerciantes encuentre también sustento en el accionar gremial. Al mismo tiempo, llama poderosamente la atención la pasividad que reflejan las diveras cámaras y nucleamientos empresarios que, con nula o en contados casos con muy débil oposición, dejan que el gremio mercantil imponga pretensiones y términos de “negociación”, dejándose llevar por la vía menos adecuada, en tiempos que marcan la necesidad de diálogo, consenso y nuevas reglas de respeto y convivencia.

Son valiosas todas y cada una de las decisiones que propendan al fortalecimiento de la cadena comercial, indiscutiblemente necesitada de aportes y eslabones más sólidos. La conducción gremial debería estar al tanto de esta situación, comprometerse desde la buena fe con el interés de sus representados y no soslayar que todos tiramos del mismo carro para hacer de Jujuy una provincia con proyección de crecimiento.

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