Pese a algunas versiones de futuras mejoras, incluso de implementar césped artificial, el Mundialista está muy lejos de ser un escenario con una infraestructura ideal. Tribunas despintadas, donde la techada tiene filtraciones cuando llueve, baños en malas condiciones, butacas rotas y mucha inclusive inexistentes, torres de iluminación que funcionan en un 50%, más el flojo campo de juego, se roban la atención. Se acerca el receso y se supone que habrá tiempo suficiente para mejorar las instalaciones, ¿no?
Desde ya, el campo de juego atraviesa un momento preocupante. Pero la cuestión no data desde ahora, si no de tiempo atrás. Sea por las bajas temperaturas, el no resembrado o que casi todos los fines de semana sea utilizado, el césped es una cuenta pendiente para las autoridades del EMDeR (Ente Municipal de Deportes y Recreación). Incluso cuando los clubes, en contadas ocasiones (por no decir nunca), pueden entrenar durante la semana.
Han existido ocasiones donde los tres equipos jugaron el mismo fin de semana, como en la ocasión que River se presentó a Mar del Plata. El día anterior (sábado) había jugado Unión bajo una intensa lluvia, el domingo lo hizo Aldosivi y el lunes Alvarado. Ahí se pudo entender que la cancha no resistió, pero luego hubo varios días para recuperarlo. Sin embargo, fue un caso aparte, porque muy pocas veces los clubes confluyen en tal seguidilla de días. Es más, normalmente se presenta uno o dos cada siete días.
Otro punto es el estado de las tribunas. Las populares están despintadas y la imagen que se observa no es la mejor. Incluso, los baños de la Norte y la Sur están en pésimas condiciones. Pagar menos no tiene que significar tener peores servicios. Ni hablar del olor a orina que muchas veces se desprende del recinto e impacienta a los espectadores que acceden a tal lugar.
La platea cubierta es un caso especial. Cuando llueve sufre las filtraciones del techo y dificulta la labor de los periodistas que se sientan en los pupitres con sus respectivas notebooks, como también de los espectadores que pagan su entrada para estar más cómodos. Es incomprensible que no se hagan refacciones en ese sector, cuando supuestamente es el “mejor” lugar para ver el partido y más costoso también. Incluso el techo debería ser cambiado por uno nuevo, si bien el valor es muy costoso, para evitar problemas mayores.
El baño de caballeros está desactualizado, necesita reformas y en casos como el de este domingo, en el encuentro entre Alvarado y Deportivo Roca (NdR: también se viene a la memoria el histórico duelo entre Aldosivi y River de abril pasado), se dificulta el normal acceso al mismo por la gran cantidad de personas que asisten al lugar. Y si se es más específico, los vestuarios donde se cambian los jugadores siguen con el mismo sentido inicial del año 78, cuando el Minella fue sede de la Copa del Mundo de Fútbol que organizó Argentina. Cuestiones para no dejar pasar.
Durante el mandato de Federico Maidana (ex presidente del EMDeR) se prometió mucho y no se hizo casi nada, más allá de cuestiones diarias (como los emparches permanentes en el cerco perimetral, mejoras en la sala de máquinas, cañerías de gas y las cabinas de prensa). Pero también es cierto que con los ingresos anuales que contaba era imposible solucionar todo.
En ese marco también se lleva responsabilidades el intendente Gustavo Pulti. Hoy en día Horacio Taccone tiene la posibilidad de revertir la imagen del estadio o al menos luchar para que haya mejoras más puntuales y fundamentales como las antes mencionadas.
Tras estas enumeraciones, que tranquilamente podrían ser más (como la urgente reparación de la iluminación y el cambio total de butacas), deja en claro el calamitoso estado del Minella. No estaría mal que se aproveche la amistad política que tiene el gobernador Daniel Scioli con la ciudad para realizar innumerables refacciones en el estadio. El tiempo y el Mundialista empeora día tras día.



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