El mal tiempo incrementa el ausentismo en algunas escuelas

Es alto el porcentaje de chicos que no concurre a clases si llueve y hace frío. “En algunos casos se quedan en la casa para no mojar el único par de zapatillas que tienen”, aseguraron los docentes.
Las estufas eléctricas sirven para paliar las bajas temperaturas en una escuela de Paraná. Las estufas eléctricas sirven para paliar las bajas temperaturas en una escuela de Paraná.

Al fuerte descenso de la temperatura que se registra desde el lunes, se sumó ayer una persistente llovizna en Paraná, que hizo que muchos chicos no concurran a la escuela, sobre todo en los barrios periféricos.

“Hoy (por ayer) vino un 30% del alumnado. Los días que llueve fuerte al momento de la entrada a clases esta cifra se reduce al 10%”, contó a UNO Andrés, empleado de la escuela Primaria Nº 75 Provincia del Neuquén, ubicada en avenida De las Américas. Este establecimiento recibe principalmente a alumnos de los barrios Belgrano y La Delfina que concurren a los tres turnos (mañana, tarde y noche) .

La situación se repite en varias de las instituciones educativas de la capital provincial. Una de ellas es la escuela Primaria Giachino, que entre los dos turnos nuclea a más de 500 niños de Nivel Inicial hasta sexto grado del barrio homónimo, junto a los que provienen de los vecinos barrios El Sol, Pirola, Progreso y Libertad.“Los chicos no vienen si llueve, ya que tenemos problemas con los techos, por donde se nos filtra el agua, a veces en forma de cataratas. Esto ocurre desde hace más de 20 años y nunca hubo una respuesta”, confió a UNO su directora, Silvia Küsser.

En el caso de la escuela Primaria Enrique Berduc, que funciona en el complejo Eva Perón de la Escuela Hogar, hay un colectivo que traslada a los estudiantes desde sus domicilios hasta el establecimiento. “Sin embargo, muchos chicos optan por no venir en días así y el ausentismo llega al 60%”, aseguró la secretaria, Alicia Ávalos.

En referencia a los motivos por los que los chicos se quedan en su casa, la mayoría de los referentes escolares consultados aseveró que “existe una gran cantidad de alumnos que no salen para no mojar la ropa o el único par de zapatillas que tienen”.

En días en que las inclemencias del clima son desfavorables, los directivos y docentes se esfuerzan por acondicionar las aulas y procurar generar las condiciones necesarias para que el abrigo sea parte de la jornada y los chicos puedan estudiar en mejores condiciones. Existen partidas presupuestarias destinadas a este fin, pero cuando no llegan a tiempo actúa la cooperadora y hasta alguna empresa o vecino con alguna donación. Un aliciente para que los chicos de las zonas de mayor vulnerabilidad social vayan a clases en estas condiciones es el desayuno y el almuerzo que se les brinda. Y si la escuela es de doble jornada, se suma también un refuerzo y la merienda. “Además hay las mamás que trabajan y traen a sus hijos porque saben que acá van a estar contenidos”, concluyó Ávalos.

Batallar contra el frío

La escuela especial Celia Ruiz de Montoya funciona en la intersección de las calles Facundo y Los Chanás. “Cuando llueve o hace mucho frío viene solo un 20% de los chicos”, dijo Silvina Curá, su directora.

“El estado de la escuela, en general, es bueno. Pero tenemos el problema de que habitualmente se rompe algún vidrio. Últimamente gastamos 400 pesos en la reposición para que no entre frío y a esta plata la sacamos de la recaudación de la cooperadora.

Reclamamos la partida pero aún no nos llegó la respuesta”, afirmó. Para paliar las bajas temperaturas, las estufas eléctricas son una opción, aunque la cantidad de chicos supere el espacio alcanzado por el calor del artefacto.

En la escuela Tabaré se dictan clases en un viejo comedor

En 2011 la escuela secundaria Tabaré se mudó provisoriamente a otro inmueble, ubicado en el kilómetro 5 y 1/2 de la ruta 11. Y este año, ocurrió lo mismo con la parte donde funcionaba la escuela Primaria: ahora los chicos que asisten de primero a sexto grado participan de las clases en un local donde antes había un restaurante.

El Consejo General de Educación decidió alquilar este edificio tras los recurrentes problemas que había con los sanitarios de la institución, además de otras falencias que impedían el normal desarrollo del ciclo lectivo. Hasta que se culminen estas obras, directivos, docentes, demás personal y alumnos deben adaptarse a esta nuevas condiciones, donde por ahora los baños que hay son insuficientes para los 160 alumnos que concurren. Pero además de las incomodidades de permanecer en un espacio que resulta inadecuado para esta cantidad de chicos, se suman otros inconvenientes: “El esfuerzo que se hace es importante, sobre todo en lo que se refiere a materia de seguridad, ya que la escuela está a la vera de una ruta y básicamente no hay vallas de contención. La única protección con la que se cuenta la donó una empresa vecina. Los vehículos circulan a una gran velocidad y no tienen consideración por los chicos que cruzan la acera. Hasta ahora tenemos suerte de que no haya habido un accidente”, indicó a UNO Adela Ramírez, directora de la institución.

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