Tiempo de acomodar el cuerpo

El gobernador Beder Herrera tiene el pensamiento puesto en un 2011 tranquilo en lo que a fondos respecta y no tener que estar haciendo malabares para llegar a fin de mes y cumplir con todas las obligaciones del Estado.
Las primeras señales que llegan desde la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, tras la desaparición física de Néstor Kirchner, dieron cuenta de la clara intención de profundizar lo que desde Nación se venía haciendo, al menos durante un tiempo prudencial, en el que ningún cambio pueda vincularse necesariamente con la pérdida del máximo líder.

Pero al margen de toda especulación en relación a su entorno, la mandataria nacional retomó su agenda sin que se avizore en el futuro más próximo ningún cambio, ni siquiera algún mínimo indicador de debilidad o flaqueza. Tampoco en los niveles de confrontación.

Al menos, en el plano discursivo, la Presidenta se dio tiempo para "atender" a la oposición, al Fondo Monetario Internacional y a los "traidores" por igual. Y en este contexto, son pocos los que se animan a asomar la cabeza o a desafiar el orden establecido, ya que a poco más de una semana del fallecimiento del ex presidente, todo sigue como entonces o, al menos, eso se intenta hacer ver desde distintos sectores del Gobierno nacional, más o menos encumbrados.

Y sólo algunos de los que se animaron a salirse de la línea, lo hicieron para hacer público su deseo de que Cristina vaya por la reelección. Hasta aquí, nada que no se esperase. Incluso, en cuanto a lo que tiene que ver también con las divisiones dentro del peronismo que, aseguran, no se unificará tras la muerte de Kirchner.

Así lo ratificaron al menos desde la corriente del Peronismo Federal, desde donde se manifestó con claridad y sin vueltas, que no están de acuerdo con el estilo de este Gobierno de buscar todos los días un enemigo y enfrentarlo.

En este marco, lo único que cambia, tal vez, son los interlocutores, ya que el mecanismo para relacionarse con Nación sigue siendo el de siempre. Y fue precisamente el gobernador Luis Beder Herrera, uno de los primeros mandatarios provinciales en poner esta realidad sobre la mesa, cuando corre también para el mandatario provincial el tiempo de acomodar el cuerpo.

En la Provincia, a nadie escapa, quedan muchas cosas por resolver. Una de ellas, y probablemente la que más preocupa por estos días, es la prórroga de la Promoción Industrial que entró en un stand by y que alerta a propios y extraños (se trata, nada más y nada menos que del régimen del cual dependen más de 10 mil puestos de trabajo).

Pero Beder Herrera va incluso un poco más allá, con el pensamiento puesto en tener un 2011 (eleccionario) tranquilo en lo que a fondos respecta y no tener que estar haciendo malabares para llegar a fin de mes y poder cumplir con todas las obligaciones del Estado.

Entonces, el mandatario provincial llevó sus inquietudes a Nación y ante la obvia ausencia de Néstor Kirchner se reunió con el jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández, a quien entre otras cosas planteó la necesidad de actualizar el monto de los fondos que llegan a la Provincia, tanto en materia de coparticipación, como en lo que a ingresos extra respecta.

Claro que previo al encuentro, Beder Herrera -como era de esperar que ocurriera- no escatimó palabras para expresar su total y absoluto apoyo a la Presidenta y al proyecto de Gobierno, tras la sorpresiva e inesperada muerte de quien fuera su esposo y principal asesor y sustento en su carrera política, así como en la vida diaria y cotidiana.

De la reunión en sí se desprendieron, básicamente, dos cuestiones: la primera de ellas, que Aníbal Fernández aparece ahora como el hombre fuerte de Cristina en una negociación en la que antes había que pasar por el despacho del ex presidente y que seguramente será la misma negociación y la misma vía que encararán todos los gobiernos provinciales aunque, al parecer, con un escalón menos, lo que no deja de ser una señal positiva, al menos en lo que a tiempos y burocracias respecta.

Y la segunda, la notable y vital llegada que tiene Beder Herrera con Nación, más allá de quien sea el interlocutor. Un dato que para nada es menor, mucho menos cuando de fondos se trata y de garantizar el futuro de todos los riojanos que, no obstante, no debe ser algo que quede sólo en un pedido al poder central, sino también objeto de análisis permanente para generar recursos propios y genuinos.

Pero en lo que estrictamente a fondos respecta, el pedido del Gobernador fue claro y preciso: La Rioja quiere 650 millones de pesos en fondos extras para el 2011. De ese monto, 500 millones ya están asegurados y corresponden a lo que percibe la Provincia en materia de coparticipación y se renuevan automáticamente.

En tanto que los 150 millones restantes son los que negocia Beder Herrera con Nación y que deben se autorizados por la Presidenta.

Y en principio, el Gobernador se trajo al menos el compromiso del jefe de Gabinete de Ministros, para nada ajeno a la realidad de asfixia en la que vive la provincia de La Rioja, sobre todo a partir de la pérdida del punto de coparticipación -durante la presidencia de Carlos Menem- que hoy significaría una cifra para nada despreciable.

Y es que por estos días todo es cuestión de millones. El Presupuesto Provincial 2011 ya es proyecto de ley y ya fue enviado por el Poder Ejecutivo a su par Legislativo, con una previsión de gastos por 4.000 millones de pesos durante el próximo año.

El proyecto cuenta con un amplio respaldo por parte del oficialismo. Sobre todo desde las carteras de Salud, Educación y Desarrollo Social, en donde el Gobierno provincial pone especial énfasis.

También importan, y mucho, las políticas en materia salarial, ya que desde la Casa de las Tejas se prevé una dura contienda para poder cumplir con compromisos tales como el último blanqueo que se otorgó durante el presente año, o solventar los sueldos de los empleados municipales, esfuerzo que está a cargo exclusivamente de las arcas del Gobierno provincial.

Y si de fondos se trata, el municipio capitalino también elevó al Concejo Deliberante su proyecto de Presupuesto 2011, que prevé un gasto por 402 millones de pesos, cifra que prácticamente duplica las erogaciones con que la comuna termina el presente año.

El monto, tal como se dijo anteriormente, no incluye el pago de los salarios de los empleados que, por estos días, desarrollan un fuerte reclamo en pedido de aumento desde el SOEM y, en particular, en relación a la postura del intendente Ricardo Quintela, quien coincide con que los sueldos son bajos. Desde el gremio -ingenuamente, tal vez- piden que el mandatario capitalino se ponga al frente del reclamo.

Pero como por allí dicen, del dicho al hecho... La "ciudad de los sueños" sabe más y mejor que nadie de esta materia históricamente pendiente del quintelismo, no sólo en la cuestión salarial, sino también y fundamentalmente en lo que a obras postergadas e inconclusas respecta.

Energía emblemática

Quien si se encamina a concretar una de las obras más emblemáticas de su gestión es el gobernador Luis Beder Herrera, a partir de la puesta en funcionamiento de cuatro de las doce turbinas con las que cuenta el Parque Eólico Provincial -quedará formalmente inaugurado a mediados de diciembre-, ubicado en la localidad de La Puerta, en el departamento Arauco.

El Gobierno, se sabe, considera que esta es una de las obras clave y uno de los pilares de las políticas emprendidas por Beder Herrera en el 2007, ya que La Rioja se consolida como el predio de generación de energía limpia "más grande y moderno del país".

Se trata, ni más ni menos, de un emprendimiento provincial que generará un retorno de dinero para la Provincia en base a un negocio genuino que es la venta de energía generada por medios renovables, como en este caso es el viento, teniendo en cuenta que la energía eólica tiene sustentabilidad en el tiempo, no produce contaminación y es inagotable.

La obra en sí misma, más allá de todos y cada uno de los beneficios que traerá a la Provincia, debe ser además un símbolo claro y concreto del rumbo que debe tomar La Rioja y el Gobierno en materia de gestión.

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