Para poder realizar esta práctica, es necesario que los dueños de las firmas tengan conciencia de las obligaciones con sus empleados, el medio ambiente y la sociedad.
Estos pueden ser cualquier persona, organización o entidad que espera algo y que puede influir en los resultados o en la trayectoria de la empresa. El ejecutivo comentó que los primeros “públicos de interés” son los empleados, clientes, colaboradores, proveedores y el Gobierno. “Para poder construir relaciones, en este caso éticas, primero hay que identificar cuál es el público de interés. Se arranca haciendo un mapa de este, que tiene que ver con la capacidad de influencia y la dependencia que existe en cualquier organización con los públicos de interés”, explicó. Por eso, la RSE va más allá de una conciencia social que realiza beneficencia. En primer lugar, se identifica a este público y luego se establecen relaciones éticas, que, en términos prácticos, es ponerse en el lugar del otro pensando a largo plazo desde el punto de vista del gerenciamiento. “Siempre se toman decisiones, y es ahí donde es necesario ponerse en el lugar del otro. Hay muchas determinaciones que los empresarios no tomarían si se pusieran en lugar del empleado, del proveedor o el cliente”, aclaró Caselles. A su vez, Fabián Andreu, gerente comercial de una empresa familiar de transportes de carga que lleva más de 45 años en el mercado, hace seis que trabaja en Valos y definió la RSE como un camino a transitar. También reconoció que en la sociedad existe una crisis de valores éticos que deben revertirse.
“Cuando debés tomar una decisión en el día a día, no hay manuales que te digan qué hacer, pero sabés muy bien qué está bien y qué está mal”, afirmó Andreu. En la década del 90 surgió un empresariado que arrasó con todo lo que se interponía con su ambición por concentrar más dinero, incluso pasando límites y llegando hasta la corrupción. El gerente comercial admitió la mala imagen que surgió en esa época de los hombres de negocios y que en la actualidad hay un sector que continúa manejándose así. “Es un peso en contra que tenemos, porque la gente presume que hay corrupción siempre. Vivimos en un país donde no es fácil, pero se puede cambiar la imagen ayudando en este camino”, argumentó Andreu. Caselles agregó que existen tres razones por las que se adopta la responsabilidad empresaria: por conveniencia, por coerción o por convicción. Hay una discusión acerca de la manera de atraer a la empresas para que se sumen a la RSE, pero Caselles consideró que, detrás de cada empresario, hay un ser humano que tiene otro objetivo en su vida que el lucro"
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