Netanyahu elogió a Obama y habló con Biden; sin embargo, no dio marcha atrás con el plan de construcción en Jerusalén oriental
Tanto el primer ministro Benjamin Netanyahu como el presidente Shimon Peres destacaron el compromiso de Barack Obama con Israel y el proceso de paz en la región.
"Tengo gran aprecio por el compromiso del presidente Obama con la seguridad de Israel, que ha expresado en muchas ocasiones, y con los profundos lazos entre los dos países", dijo Netanyahu, que también ayer llamó por teléfono al vicepresidente norteamericano, Joe Biden, sin que trascendiera el contenido de la charla. Netanyahu incluso se preocupó por defender en público a Obama de las controvertidas acusaciones de su cuñado, Hagai Ben Artzi, que ayer había acusado al mandatario norteamericano de "antisemita".
"No tengo dudas de que alguien que pudo sentarse durante 20 años con un ministro antisemita, que predica la destrucción de Israel, absorbió algo", había afirmado Ben Artzi, hermano de la mujer de Netanyahu, en referencia al reverendo Jeremiah Wright, que alguna vez fue mentor de Obama.
La crisis entre los dos tradicionales aliados estalló la semana pasada, cuando Washington consideró un "insulto" y un "abierto desafío" el anuncio israelí sobre la construcción de 1600 casas en Jerusalén oriental justo en momentos en que Biden se paseaba por los despachos oficiales para apoyar el relanzamiento del proceso de paz con los palestinos, estancado desde 2008.
Tanto Estados Unidos como la comunidad internacional rechazan la expansión de los asentamientos israelíes en los territorios palestinos y en Jerusalén oriental, reclamada por la Autoridad Nacional Palestina (ANP) como la futura capital del Estado palestino.
El presidente israelí, Shimon Peres, se sumó a los esfuerzos de Netanyahu para poner fin a la crisis diplomática. "Estados Unidos es para nosotros un verdadero amigo. Tenemos un gran respeto por su Congreso y el poder ejecutivo liderado por Barack Obama. Queremos que nuestras relaciones recuperen su estado normal y positivo", dijo.
La respuesta de Obama no tardó en llegar: en una entrevista con la cadena Fox, afirmó anoche que las relaciones con Israel "no están en crisis", pero destacó que el anuncio sobre la construcción de nuevas viviendas "no ayuda" al proceso de paz. "Netanyahu lo ha admitido y pidió disculpas", dijo Obama.
Las declaraciones del premier israelí y el llamado de Peres fueron acompañados de otros gestos de distensión de Israel. En medio de fuertes medidas de seguridad, las autoridades facilitaron el acceso de musulmanes a la mezquita de Al-Aqsa y levantaron las restricciones para el ingreso de los palestinos en Cisjordania. La decisión contribuyó a reducir las protestas en las calles, después de los peores choques en Jerusalén oriental desde la segunda intifada, en 2000.
Sin embargo, las cuestiones centrales de la disputa entre Estados Unidos e Israel aún permanecían sin solución. La comuna de Jerusalén había anunciado anteayer nuevas licitaciones urbanísticas, mientras el enviado especial norteamericano para Medio Oriente, George Mitchell, suspendía su visita a la región para ser el mediador en las conversaciones indirectas entre Israel y la ANP.
Washington todavía esperaba ayer una respuesta israelí a las varias demandas realizadas por la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, entre ellas el freno a los nuevos planes de construcción en Jerusalén oriental y varias concesiones a los palestinos, que no trascendieron.
"Seguimos esperando una respuesta", dijo Mark Toner, vocero del Departamento de Estado, luego de que Clinton partió a Moscú para una reunión del Cuarteto para Medio Oriente (Estados Unidos, Rusia, ONU y la Unión Europea).
A pesar de las señales conciliatorias de varios funcionarios israelíes, el canciller Avigdor Lieberman, de ultraderecha y aliado clave en la coalición de gobierno, volvió a rechazar el pedido de la comunidad internacional, que exige el cese de la colonización. "El pedido a los judíos para que dejen de construir en Jerusalén oriental no es en absoluto razonable", afirmó Lieberman, al que Netanyahu le debe su segunda llegada al poder gracias al apoyo de su formación, Israel Beitenu.
Mientras tanto, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, cerró su viaje a los territorios palestinos con una visita a la tumba de Yasser Arafat, donde dijo que la crisis entre Israel y Estados Unidos puede favorecer el diálogo de paz. "Quién sabe si estas divergencias tal vez sean algo mágico, lo que faltaba para llegar a un acuerdo", dijo.





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