Manuel Sabel Ontiveros fue un tripulante del submarino Santa Fe hundido el 27 de abril de 1982. Oriundo de la ciudad histórica de Humahuaca se incorporó en 1959 a la Armada Argentina siendo destinado en 1972 a prestar servicios en el submarino ARA Santa Fe y en 1982 debía cumplir vigilancia en las Islas Georgias, combatiendo con una reducida guarnición argentina a las flotas inglesas.
“Entramos sigilosamente en el canal de las Georgias en la base de San Pedro para nosotros, y llamada Grytviken para los ingleses, nos desplazamos a un nudo por hora, y las hélices giraban tan lentamente que no producían ruido que advirtieran a los ingleses de nuestra presencia”, dice uno de los testimonios de Ontiveros.
El relato además agrega que dos submarinos ingleses transitaban por el canal de acceso a San Pedro, ambos eran atómicos y uno era el Conqueror, que días más tarde con dos torpedos hundiría al crucero General Belgrano.
El acercamiento al muelle San Pedro fue exitoso, el día 25 de abril descargaron rápidamente los víveres y armamento para quienes estaban en tierra.
Luego partieron hacia la bahía, pero luego un helicóptero de reconocimiento de la fragata inglesa de Hantrin los descubrió y comunicaron la novedad de inmediato.
Certero “húndanlo”
Ontiveros y el submarino interceptaron la comunicación y escucharon que desde el Endurence expresaron con certeza “húndanlo”.
Ontiveros detalló que fue una verdadera ironía del destino, porque meses antes del conflicto de Malvinas, recibieron al Endurence en la base naval de Mar del Plata, agasajándolos con asado y hasta partidos de fútbol.
Luego de la orden uno de los helicópteros sobrevoló la base del submarino, fotografiándolo para luego atacarlo con misiles sobre la proa. El ataque fue repelido con metralletas, regresando rápidamente al canal para no ser blanco de los submarinos atómicos de la fragata Brilliant Antelope.
En el puerto y perseguidos por los helicópteros, de inmediato el comandante del submarino bajó a tierra para pedir asistencia médica para los heridos, luego dispuso el desembarco de la tripulación y el desplazamiento defensivo.
Enseguida fueron bombardeados por misiles esporádicamente, que atacaron a 40 hombres de una guarnición, más los tripulantes del Santa Fe. Por la tarde las tropas comprobaron la inferioridad de medios ante el enemigo y con las expresas instrucciones recibidas de los capitanes decidieron rendir la posición y entablaron comunicaciones con el enemigo.
Ante la derrota irreversible, la mayoría de los presentes se dirigió a arriar la Bandera y entonaron las estrofas del Himno Nacional.
Finalizada la guerra y antes de su fallecimiento, Ontiveros se dedicó a difundir las riquezas humahuaqueñas en un programa de radio y se conservan sus testimonios sobre la guerra.
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