El testimonio de un policía provocó una de las escenas más dolorosas del Juicio

El Subcomisario Daniel Martínez relató el momento en el que constató el fallecimiento de Jessica. Dijo que vio a la víctima en la camilla y que tenía una perforación de bala en el ojo. Los familiares se quebraron emocionalmente. Mañana jueves sería la última jornada de testimonios y el 1 de diciembre los alegatos.
Este miércoles se llevó a cabo en la sede del Juzgado Correccional Nº 2 de Azul, la tercera jornada del juicio por el asesinato de Jessica Migliavacca.

La audiencia realizada este miércoles tuvo un carácter técnico, aunque arrojó una serie de precisiones sobre la escena del crimen y la detención de Avendaño en la sede del Instituto Médico, a partir de los testimonios de cinco policías que intervinieron el día del trágico hecho.

Se especulaba que hoy también declarara el único imputado de la causa, Oscar Abel Avendaño, hecho que finalmente no ocurrió.

Además, infoeme.com pudo saber que la audiencia de mañana jueves sería la última jornada de testimonios y que no se extenderían hasta el viernes, como estaba previsto inicialmente. Por otro lado, trascendió que habría un acuerdo entre las partes para que los alegatos se lleven a cabo el jueves 1 de diciembre.

El primer testigo en prestar declaración fue Carlos Aníbal Lourbet, un policía que en el momento del asesinato estaba de servicio y circulaba en su patrullero por una cuadrícula céntrica.

Lourbet explicó que desde el servicio de emergencias lo convocaron a Lamadrid y Belgrano, porque desde central habían recibido una denuncia telefónica por disparos de armas de fuego. Al llegar al lugar del hecho, el uniformado vio a un joven en el piso llorando- Maximiliano Urrutia- quien le hacia señas y le gritaba que otro sujeto, en un Volkswagen Gol, quería matarlo.

El policía relató que inmediatamente se dirigió a la búsqueda del vehículo sospechoso y contó que desde el servicio de emergencias anunciaban a los móviles “que tengan precaución, porque estaba armado con una escopeta y ya había disparado” dijo.

Cuando desarrollaba la búsqueda y se encontraba a la altura de la avenida Del Valle, notifican al oficial que habían identificado al auto sospechoso en la sede del Instituto Médico y que en el lugar estaban rompiendo los vidrios.

Lourbet comentó que al llegar al nosocomio, estaba Oscar Abel Avendaño en un estado de crisis nerviosa junto a una chica que lloraba (Antonella Veneciano). En ese momento, junto a otros oficiales reducen a Avendaño y lo hacen tirar al piso. Lourbet divisa el arma de fuego en el auto del imputado y ve que Avendaño tenía manchas de sangre en sus manos.

Seguidamente, Oscar Avendaño y Antonella Veneciano son detenidos y trasladados a la comisaría. El policía - al recordar la escena- reveló que el acusado estaba “shockeado” y que “gritaba mucho”.

Luego declaró el subcomisario Daniel Martínez, quien también se refirió a la escena del crimen y la detención de Avendaño en la sede del Instituto Médico. El ex titular de la Patrulla rural de Olavarría, precisó que el auto estaba manchado de sangre y advirtió que le llamaba la atención el vidrio trasero izquierdo en el auto de Avendaño, porque “tenía una perforación” y “estaba inflado de adentro hacia fuera” detalló.

Una de las escenas más dolorosas en lo que va del juicio se vivió cuando Martínez relató el momento en que constató el fallecimiento de Jessica Migliavacca, en la sede del Instituto Médico. Dijo que vio a la víctima en la camilla y que tenía una perforación de bala en el ojo. En ese momento, la madre de Jessica y Claudia Sierra (hermana de la joven asesinada) se quebraron emocionalmente, mientras Avendaño miraba reiteradamente hacia el piso.

Luego de un cuarto intermedio, declaró Miriam Rosario Ruldlof, la psicóloga encargada de realizar la evaluación emocional de Avendaño, luego del hecho.

La profesional expresó que Oscar Abel Avendaño padecía de una fuerte angustia en función del episodio y advirtió que su paciente no acarreaba ninguna patología de base previa. Dijo que el acusado tenía sentimientos depresivos e ideas suicidas, así como conductas de “hiperemotividad ante la tensión”.

Ruldlof reconoció que Avendaño pudo comprender el hecho y en una caracterización de la psiquis del imputado habló de “una personalidad para hacer prevaler sus ideas por sobre el otro”.

Finalmente, y en sintonía con los oficiales que declararon anteriormente, brindaron sus testimonios otros tres policías que intervinieron en el hecho: Julio cesar Gómez, Horacio Coria y Marisol Bermúdez.

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