La testigo que podría identificar a los hijos del poder que mataron a Paulina

La testigo que podría identificar a los hijos del poder que mataron a Paulina
Las similitudes de este crimen con el caso María Soledad Morales, que derribó al régimen feudal de los Saadi en Catamarca, saltan a la vista, por el encubrimiento que apuntaría a salvar a los hijos del poder.

Virginia y Paulina, compañeras en la UNT, estuvieron bailando en el boliche Gitana, del Abasto, hasta bien entrada la madrugada del 26 de febrero de 2006. Ambas eran habitués del lugar.

Las jóvenes se retiraron juntas. Una de las versiones indica que habría sido luego de recibir un llamado en el que supuestamente las invitaban a participar de una fiesta de cumpleaños en Raco.

Tres hijos del poder habrían buscado a las chicas, quizá en un Volkswagen Gol rojo, conducido por un joven que según versiones que circularon en ese momento podría ser hijo de un supuesto “comandante”.

Los otros serían hijos de muy poderosos personajes, e incluso uno de estos chicos, aficionado a las artes marciales, poco después de la muerte de Paulina se habría ido del país.

Habrían comprado algunas bebidas en una estación de servicio de la avenida Mate de Luna. Y luego habrían enfilado rumbo a la finca en Raco.

Allí, la “fiestita” habría terminado con Paulina muerta. Quizá se cayó de arriba de una mesa cuando estaba bailando, o quizá la ahorcaron.

Su cuerpo habría permanecido refrigerado en un establecimiento de Trancas, hasta que el 11 de marzo apareció en Tapia, a la vera de la ruta que conduce a Raco.

Virginia Mercado rápidamente desapareció de la escena luego de sus confusas declaraciones, señalando que se había separado de Paulina luego de hacer un tramo juntas en un remise. Su testimonio fue considerado “no creíble” por la psicóloga forense de Gendarmería.

La joven salteña luego de la muerte de Paulina abandonó sus estudios en Tucumán y se fue para siempre. Vive en Salta.

Desde el poder entonces se habría urdido una salida. Se acusaría al hijo menor de edad de un conocido barrabrava de Atlético, con fuertes nexos en la Casa de Gobierno. No iría preso, y además su familia se beneficiaría con una enorme suma de dinero.

El gobernador recibió al fiscal a escondidas en su propia casa, y luego dijo que sabía el nombre del asesino.

A último momento el “perejil” se habría negado al acuerdo y todo quedó a fojas cero. El barrabrava explicó entonces: “fueron los hijos del poder, pero quieren involucrar a otros”.

¿Virginia mintió sobre con quién estuvo Paulina esa noche? Es el objetivo central al que deberían apuntar ahora los investigadores, si los dueños de Tucumán lo permiten. Lo primero sería traer a la testigo a declarar nuevamente.

Parte del país comienza a estar expectante.

La depuración política que generó el caso María Soledad en Catamarca podría reproducirse por el caso Paulina Lebbos en Tucumán.

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