Enrique Severo, el testigo que fue secuestrado el pasado 3 de octubre cuando debía declarar en el juicio por el crimen de Mariano Ferreyra, dará este martes su testimonio ante el Tribunal Oral Criminal 21.
Severo fue gerente de la empresa Ferrobaires y se presentó voluntariamente a declarar un día después del crimen de Ferreyra, el 20 de octubre del 2010, luego de que su casa fuera baleada, y culpó del hecho al secretario de la Unión Ferroviaria, José Pedraza.
Allí reveló que había sido convocado por un delegado a impedir el corte de la vías que planeaban los tercerizados con apoyo de militantes del Partido Obrero, como Ferreyra, y que el grupo de la Unión Ferroviaria guardaba armas en un galpón de las estación Constitución.
Durante su secuestro de casi un dia, Severo -–según declaró- fue amenazado para que "me deje de joder con el ferrocarril, que ni la Policía, ni los derechos humanos, ni la Presidenta me iban a salvar”.
En el juicio están siendo juzgados diez integrantes de la patota ferroviaria, entre ellos Pedraza y su adjunto, Juan Carlos Fernández, y siete policías acusados de no que hacer nada para evitarlo.

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