El hermano mayor del joven desaparecido afirmó que su madre tuvo que vender gran parte de sus pertenencias con el fin de conseguir información.
“Mi madre terminó pobre, vendió todas las cosas de valor, para responder a la extorsión de los militares, incluso llegó a llevar dinero a la casa de uno de ellos, en Buenos Aires”, dijo Sebastián López.
A través de una videoconferencia, el reconocido artista plástico que reside en La Haya (Europa), aseguró que tras el segundo secuestro que sufrió su hermano, que cursaba el primer año de abogacía, “un militar llegó a casa y comentó que sabía el lugar en el que se encontraba Félix y nos pidió un par de zapatillas nuevas para llevarle”.
“Allí comenzó la extorsión de los militares, que se extendió en el tiempo, porque no perdíamos la esperanza de encontrar con vida a mi hermano y mi madre tuvo que vender todo, hasta las joyas que heredó de mi abuela y terminó en la absoluta pobreza”, añadió.
La desaparición de López Saracco ocurrió el 7 de febrero de 1976, noche en que el joven participaba de una fiesta de casamiento.
En ese sentido, acusó a Musa Azar Curi de “sinvergüenza y mentiroso”, al sostener que durante un encuentro con su padre, el líder del grupo de tareas le confirmó que Félix había sido investigado pero que “no le encontraron nada raro, así que le pidió que se quede tranquilo”.
“Por comentarios de otros ex presos políticos, mi hermano fue llevado a la Side en un automóvil que manejaba el represor (Tomás) Garbi y tras su paso por la Escuela de Policía de Santiago del Estero, lo trasladaron a Tucumán”, dijo.
López recordó que “la última vez que lo vieron con vida a Félix fue en la escuelita de Famaillá, en Tucumán, entre febrero y marzo del mismo año”.
“La represión fue contra una apertura intelectual diferente, que los hacía pensar de otra manera, al extremo que la escandalosa lista de desaparecidos en su mayoría son jóvenes de entre 16 y 18 años”, acotó.
En otro pasaje de sus declaraciones, López se mostró sorprendido por “la impunidad con la que esta gente se manejaba, aún en democracia”.
“Cuando regresé al país en 1985 para dar una conferencia en la Escuela de Bellas Artes de Santiago del Estero, los periodistas me comentaron que en la sala había agentes de la Side santiagueña”, sostuvo.
Santiagueños detenidos
Por su parte, Juan Martín, otro de los testigos de la audiencia de ayer, contó que cuando estuvo detenido en Tucumán, tuvo contacto con “unos hermanos Cantos, de Santiago del Estero; y tuve conocimiento, por otros compañeros, de que en el mismo lugar estuvo un diputado de apellido Miguel”.
Finalmente, a través de una videoconferencia desde Buenos Aires, Martín reconoció similitudes físicas entre “una joven gordita, con problemas de asma” y una fotografía que le mostraron de Marta Castillo, con la que compartió el lugar de detención.


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