El terror y la crueldad de la dictadura se extendieron por cada rincón de la Argentina y Cipolletti no fue una excepción. La persecución y el crimen se ensañaron con muchos vecinos. Fue el caso de Julio Eduardo Pailos, detenido, torturado y desaparecido por algún tiempo en esos duros tiempos que siguieron al golpe militar de 1976.
Represión total
“La pasé muy mal en esos años”, recordó, al referirse a los tiempos de la dictadura. Además de la represión ilegal, sufrió la pérdida de su trabajo, obligado por las autoridades del hospital local en el que se desempeñaba.
Las detenciones de que fue objeto lo llevaron a lugares en los que se aplicaba el terror en forma constante y feroz. La Comisaría Cuarta, el centro clandestino de detención de Neuquén conocido como La Escuelita y la cárcel U9, también en la vecina capital, fueron algunas de las instalaciones por las que pasó y en las que fue torturado y objeto de humillaciones.
Sumando las diferentes oportunidades en que fue detenido, estima que llegó a pasar más de un año y medio bajo el imperio del terror. En distintos momentos, compartió penurias con otros presos por razones políticas como su propio hermano Juan Pailos, Raúl Soto, Francisco Tropeano y el fallecido Ramón “Turco” Jure, rememoró.
“Me golpeaban impunemente”, precisó y señaló que su paso por La Escuelita fue temible, entre otras cosas, por un hecho que multiplicaba la indefensión: estuvo todo el tiempo con los ojos cubiertos por una capucha. No podía, así, ver a sus captores y solamente por la voz ha hecho, con posterioridad, esfuerzos por identificar a eventuales implicados.
De la cárcel U9 recuerda todavía con pavor los gritos que profería un “pobre muchacho” que fuera asesinado por los esbirros. “Fueron tiempos terribles”, manifestó.
En la comisaría
En la Comisaría Cuarta, en tanto, las cosas no eran para nada mejores para los privados de su libertad. Allí, una de las prácticas habituales a que se sometía a los presos políticos era la de meterlos de cabeza en tambores con agua, en la que se los mantenía sumergidos casi hasta la asfixia. También eran particularmente siniestras las salidas nocturnas en vehículos hacia la zona de El 30. Los trasladados así iban seguros de que podían ser asesinados, pero, al final, se trataba de simulacros macabros. “Nos decían que nos iban a liberar, pero nos cagaban a palos y nos traían de vuelta”, indicó. Esas salidas, por su destino incierto, “te aterraban más que te pegaran”, enfatizó, aún con pavor.
El suceso del golpe “fue algo espantoso y terrible”, manifestó y refirió que la fecha de la asonada era conocida con mucha anticipación por la militancia. Recordó que, con bastante antelación, “nos enteramos porque mi hermano mayor Jorge trabajaba en la Cerámica Río Negro y hubo una reunión en que vino el secretario general de los ceramistas de Buenos Aires y él les dijo que el 24 de marzo se venía el golpe de Estado”. Y así ocurrió y fue temible.
Opinión
La historia no se repitió
Por CARLOS MAGARIO (*)
El 24 de marzo de 1976 se va haciendo cada vez más una fecha histórica. A treinta y seis años, el golpe cívico militar tiene una distancia de más de una generación. Tal vez más de la mitad de la población argentina nació después de ocurrido, y aun, después de finalizado el proceso. Desde la perspectiva histórica, podría interpelarse sobre si este fue un hecho excepcional en el devenir argentino o fue continuidad de procesos anteriores. Haciendo un esfuerzo y extendiendo la mirada hacia atrás, puede decirse que no hubo casos en que Argentina fuera azotada de igual manera, con el terror generado desde el Estado y cómo se extendió sobre toda la población, lo que haría de éste un proceso único.
Pero, como todo hecho social, puede admitir otra óptica que muestre continuidad con la represión en el pasado. Una sintética exposición de estas experiencias aparece en las campañas del desierto, en el genocidio de los originarios. "Mis felicitaciones por el buen éxito de su excursión. Es preciso repetirla a menudo para quebrar el espíritu del indio y mantener vivo el miedo y el terror", le dijo Roca a uno de sus comandantes.
Poco antes, el naciente Ejército nacional reprimió los últimos levantamientos del interior, asesinando al jefe riojano Chacho Peñaloza y trescientos de sus montoneros.
En 1919 la Policía y el Ejército reprimen a los obreros en lo que se conoció como la Semana Trágica, con una cantidad de muertos que aún no ha podido determinarse con certeza. En los '20, peones de Santa Cruz son reprimidos por el Ejército, denunciado en 1928 por José María Borrero, silenciado después y rescatado en los '70 por Osvaldo Bayer. En el Chaco, Napalpí, represión sobre las etnias Qom y Moqoit con doscientos muertos en 1924. En 2008 el gobierno del Chaco reconoció la responsabilidad estatal. En 1947 la Gendarmería cae sobre la población en Rincón Bomba, en Formosa, dejando muertos a más de trescientos originarios Pilagá. Recién en 2005 se abrió una investigación.
El 16 de junio de 1955, las bombas de aviones navales caen sobre la Plaza de Mayo, matando a 400 personas, pero investigaciones hacen rondar en mil las víctimas. El objetivo era matar a Perón. En septiembre derrocan al gobierno popular y constitucional. Comienza una sistemática persecución al disidente, el peronista en este caso. En junio de 1956 se fusilará militantes en los basurales de José León Suárez y al General Valle en una cárcel de Buenos Aires. En 1972, 16 presos políticos de la dictadura del general Lanusse son ejecutados en la base naval de Trelew. Ya había comenzado a través de la Escuela de las Américas la influencia del general Aussaresses, francés represor de los luchadores por la independencia de Argelia, quien elabora la teoría que justificó ideológicamente el secuestro, tortura, muerte y desaparición de los presos políticos. Comenzaba la etapa más negra de la historia argentina bajo esta filosofía.
Sin embargo, a diferencia de las experiencias de los siglos XIX y XX, gracias a la batalla incesante y pacífica de militantes de los derechos humanos, con Madres y Abuelas de Plaza de Mayo como vanguardia, la alfombra blindada que se pretendió extender al final de la dictadura no cuajó. El juicio a las juntas fue un paso importante, diluido por leyes de obediencia debida e indultos. El presidente Néstor Kirchner abrirá con decisión la puerta para búsqueda de verdad y justicia basadas en la memoria. En este caso, podemos decir que “la historia no se repitió”, y los crímenes de lesa humanidad ya no serán sepultados, sino que juicios y condenas, siguiendo un limpio proceso penal, clausuran una impunidad que se había impuesto a través del silencio y de la justificación de la ejecución del enemigo. El indio salvaje y malonero en las campañas del desierto, las montoneras estigmatizadas por la antinomia civilización o barbarie. En el siglo XX, el anarquista o sindicalista, comunista, negro peronista, el subversivo, “los malos”, fueron diferentes nombres que se construyeron política y culturalmente para etiquetar el enemigo.
Los argentinos, con frustraciones, defectos y logros, hemos podido dar un salto que acabó con una tradición de impunidad permitiendo la búsqueda de verdad y justicia de una manera que tiene pocos homólogos en el mundo, y es ejemplo para muchos países.
(*) Miembro del Centro Cultural Enrique Santos Discépolo.
Actos en repudio del genocidio
Con motivo de cumplirse hoy 36 años del golpe militar de 1976, se efectuarán en la ciudad distintas actividades en recordación y repudio de la dictadura militar que se entronó en el poder en forma sangrienta hasta 1983.
Distintas entidades defensoras de los derechos humanos, centros de estudiantes, partidos políticos y gremios han convocado para hoy, a las 10.30, en la plaza San Martín, a un acto en el que se rememorarán los tiempos oscuros del terror, la represión ilegal, la tortura, la muerte y las desapariciones.
En tanto, a las 11, en la plaza de Esquiú y Primeros Pobladores se hará una marcha en repudio del genocidio de los militares golpistas. En la ocasión se hará también una radio abierta y se cuestionará la megaminería y el cianuro, además de expresarse un rechazo a la denominada ley antiterrorista. Organizan HIJOS Alto Valle, El Andén, partido Comunista, MIR, Multisectorial de Mujeres, Movimiento Dignidad y vecinos.


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