El dueño de un campo y su hijo sorprendieron a dos personas mientras robaban ganado en su propiedad a bordo de una camioneta y fuertemente armados. Luego de varios minutos de intercambio de disparos, cayó muerto el propietario y quedaron mortalmente heridos los dos supuestos delincuentes, quienes fallecieron camino al hospital.
De acuerdo con lo que indicaron fuentes policiales de la provincia vecina, dos hombres, padre e hijo, de apellido Pinto, con domicilio en Morteros el mayor y en Lavalle el más joven, fueron sorprendidos cuando ingresaban en un campo privado, dedicado a la cría de animales.
Allí otras dos personas, también padre e hijo, los sorprendieron y desataron un intercambio de disparos que terminó con la vida de los dos presuntos ladrones y de uno de los propietarios de la tierra, oriundo de la localidad de Frías en el oeste santiagueño.
Según señaló la policía de Catamarca, que se hizo cargo de las actuaciones, Carlos Segura y su hijo Gabriel, nacido en la localidad de Frías, recorrían su campo dedicado a la cría de animales cuando vieron que ingresaba una camioneta. Aparentemente ya habían sufrido anteriormente el robo de ganado, por lo que decidieron darle alcance al vehículo que había entrado a sus tierras.
Tras recorrer varios cientos de metros lograron interceptar a la camioneta en la que supuestamente circulaban Pedro Pinto y su hijo Juan, oriundo de Lavalle a los que los propietarios del campo señalaron como supuestos cuatreros.
Según el relato del único sobreviviente, los presuntos delincuentes se bajaron de la camioneta con una escopeta cada uno y los Segura portaban un revólver el padre y una escopeta el hijo.
El reloj marcaba las 23.15 cuando la historia se volvió confusa. Según le contó Carlos Segura a la policía, el santiagueño Pinto se subió a la caja de la camioneta y tras lanzar varios insultos le disparó a Gabriel Segura en el cuello.
El joven propietario del campo cayó herido de muerte, pero antes de exhalar su último aliento hizo varios disparos, algunos de ellos dieron en el parante de la camioneta e impactaron en la cabeza, el cuello y el tórax del menor de los Pinto.
Por su parte el padre de Gabriel Segura también abrió fuego y dos cargas alcanzaron a Pedro Pinto en la cara y lo arrojaron contra el asiento de la camioneta.
Con tres de los cuatro protagonistas heridos de gravedad, el dueño del campo fue hasta la localidad de Morteros a pedir ayuda en un destacamento policial.
Trágica escena
Cuando los efectivos llegaron al lugar la situación era angustiante, Pedro Pinto estaba muerto, mientras que su hijo agonizaba tirado en la caja de la camioneta.
Por otra parte, el santiagueño Gabriel Segura yacía en el piso, sin señales de vida.
El herido fue trasladado de inmediato al Hospital del Frías, pero la gravedad de las heridas obligaron a trasladarlo hasta el Hospital Regional, donde pasadas las 4.30 falleció.
La causa quedó en manos del fiscal de instrucción catamarqueño Marcelo Sago y fue caratulada como “homicidio agravado”.
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