La historiadora del Instituto Superior de Estudios Sociales, Vanesa Teitelbaum, destacó aquellos aspectos sociales que configuraron los preceptos de libertad consagrados desde el momento de la declaración de la Independencia hasta nuestros días. Avance hacia el prototipo ideal de un Estado-nación.
Ante ello, EL SIGLO, consultó a la historiadora Vanesa Teitelbaum sobre las raíces características que se entrelazaron en la comunidad desde 1816 hasta la actualidad y cuáles fueron los sucesos que se inscribieron como punto de inflexión en nuestra historia nacional. ¿Puede etablecerse alguna diferencia entre el concepto de emancipación que poseían los congresales de Tucumán y los valores de libertad que se acuñan actualmente? En líneas muy generales, y aunque no podemos reducir las nociones que circulaban entonces a una sola concepción, lo cierto fue que el 9 de julio de 1816, los congresales reunidos en Tucumán declararon la independencia de las "Provincias Unidas de Sud-América".
Con lo cual proclamaron la existencia de una nueva nación, libre e independiente de España y de cualquier otra potencia. En ese sentido, la emancipación se entendía con respecto al dominio colonial. Con la declaración de la independencia se buscaba terminar con una dominación económica, política, cultural y social. En este caso, la establecida por España en calidad de metrópoli. En contraste, las nociones de libertad que pueden establecerse y circular en la actualidad, si bien pueden hacer referencia a terminar con formas de dominación (social, política, cultural, económica) operan en un marco establecido e irreversible de independencia, de libertad, en el sentido de constituir un país independiente, de no ser más una colonia. ¿Cuál sería la gesta histórica que nos caracterizaría como pueblo en este siglo? La lucha por una mayor igualdad, entendida no sólo en términos de acceso a los derechos políticos sino también como el disfrute de derechos sociales y la búsqueda de una igualdad social, de una mayor distribución de la riqueza que pueda contribuir a terminar con las desigualdades sociales es quizás la gesta más profunda y significativa de la actualidad. ¿Cuáles cree que fueron los momentos históricos que nos acercaron y/o alejaron de los preceptos consagrados en 1816? Requiere un ejercicio de reflexión como, por ejemplo, pensar en los momentos de desarrollo y de consolidación económica, institucional, política, que acompañaron los procesos de conformación del Estado-nación argentino. Implica, también, pensar en los momentos de retroceso y retraimiento del Estado en materia de garantías individuales, de apertura ideológica, de libertad de expresión, de igualdad social. En ese sentido, y sin ánimo de agotar el tema con estas notas, podríamos señalar dos momentos claves que marcaron nuestra historia como país independiente: Uno, el vinculado con el proceso de consolidación del Estado-nación que señalábamos más arriba y que se desarrolló hacia la década de 1880, el cual podríamos pensar como un momento de cercanía con algunos de los preceptos buscados en las primeras décadas del siglo XIX cuando se luchaba por la independencia de España. El otro, planteado con el establecimiento de las dictaduras militares, especialmente la de 1976, que implicó el cierre de las libertades y la lejanía con las nociones de libertad política y la independencia. ¿La sociedad llegó a tomar conciencia de lo que significó la declaración de la Independencia o simplemente se apega a una mera fecha simbólica? Pienso que, en líneas generales, existe una conciencia difundida acerca de la importancia de la declaración de independencia proclamada el 9 de julio de 1816. Sin embargo, los debates y los procesos que acompañaron este momento histórico clave no necesariamente son tan conocidos o reactualizados. Por ejemplo, probablemente se haga poco hincapié en las discusiones y las implicancias que tuvieron las decisiones establecidas en esos años cuando finalmente se acordó celebrar el congreso en Tucumán. ¿Cómo sería arribar, hoy en día, a un goce pleno de libertad sin caer preso de una especie de colonialismo interno? Alcanzar una mayor igualdad social sería sin duda una premisa fundamental para avanzar en los procesos de libertad política, económica, social y cultural. En ese sentido, y si bien no hay respuestas absolutas ni explicaciones definitivas, resultaron y resultan claves las conquistas sociales, los derechos alcanzados, las medidas establecidas para mejorar las condiciones de vida y de trabajo en distintos momentos de nuestra historia desde una fecha ya tan lejana como 1816 hasta la actualidad. En este terreno creo que hay que continuar trabajando y avanzando. En esa dirección, fueron claves las políticas de inclusión social planteadas para superar los enormes niveles de desigualdad y exclusión que trajeron aparejadas las políticas neoliberales de la década de 1990 que recortaron derechos fundamentales vinculados con el horario de trabajo, el salario y la seguridad social de los trabajadores argentinos. Asimismo, sería necesario continuar avanzando y profundizando en los procesos de inclusión, pensando y proponiendo nuevos mecanismos de intervención social superadores de los problemas que conllevaron algunas políticas públicas en el pasado. Un ejemplo de este tipo de política inclusiva es la asignación universal por hijo que, si bien puede resultar insuficiente para reducir las gravísimas condiciones de desigualdad existentes, constituye un umbral mínimo e imprescindible para avanzar en el camino de una mayor igualdad social.
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