¿Se termina la hegemonía radical o se repite la situación del 95 y 2003?

El Frente para la Victoria llega con una clara ventaja, aunque en esta provincia no se puede aventurar un resultado hasta que no se cuenta el último voto.
Las cartas ya están echadas. O al menos así parece. Cuando sólo resta una semana para las elecciones provinciales, los referentes de las dos fuerzas que pugnan por el triunfo tienen bien claro dónde están parados y en ese contexto redoblarán sus esfuerzos para seducir a un electorado independiente, que a priori no asoma como significativo.

En la carpa chica del oficialismo provincial son conscientes de que están varios escalones por debajo de la fórmula del Frente para la Victoria y apuestan a poner toda la carne al asador para revertir la situación. Fuentes de la Concertación hablan de aproximadamente seis puntos porcentuales, mientras que desde la oposición aseguran que la distancia tiene dos dígitos.

“Vamos a volcar todo el aparato”, comentó por lo bajo un dirigente del radicalismo, quien se mostró confiado en dar vuelta el resultado en los últimos días o en las horas previas, como ocurrió en las internas abiertas en las que César Barbeito derrotó a Bautista Mendioroz.

Está claro que el escenario no es el mismo. Ahora se trata de comicios generales y la mayoría de los sondeos marcan una diferencia de esas que no se pueden torcer con aparato. Sin embargo, en esta provincia sigue siendo muy aventurado arriesgar un resultado hasta que no se cuente el último sufragio. Por algo el radicalismo gobierna Río Negro desde hace 28 años y ganó todas las elecciones a gobernador desde que volvió la democracia al país. Incluso triunfó en un par en las que ni las encuestas ni los analistas políticos lo daban por ganador.

Hace 16 años

En 1995, la fórmula integrada por Remo Costanzo y Julio Rodolfo Salto “se comía a los chicos crudos” y, de hecho, cuando avanzaba el escrutinio se adjudicaba la victoria. Horas después se confirmó que el gobernador electo era Pablo Verani, quien aventajó por sólo 600 votos al Frente para el Cambio (44,89 por ciento contra 44,59), suficientes igual para mantener el poder en la provincia.

En esa jornada, la paridad fue tal que se registró un hecho que debe tener pocos antecedentes en la historia electoral del país. Ese día los rionegrinos también eligieron diputados nacionales y esa categoría compartía la boleta con la fórmula provincial. La particularidad fue que si bien el radicalismo se impuso para gobernador, para la Cámara baja el triunfo fue para el Frente para el Cambio (40,1 contra 39,2%), que logró conquistar dos de las tres bancas que estaban en juego.

En 2003

Ocho años después, la UCR se encontraba con otro panorama complicado, con el agregado de que había un tercero en discordia (al final se vio favorecida por más del 20 por ciento de los votos que sacó el en ese entonces intendente de Cipolletti, Julio Arriaga). En aquella oportunidad, Miguel Saiz obtuvo la Gobernación por sólo dos puntos frente a Carlos Soria (32,62 a 30,22%), cuando varios encuestadores y analistas llegaron a poner al radical inclusive en el tercer lugar.

En ambas elecciones, el candidato del oficialismo no era el mandatario provincial de turno que iba por su reelección. También en 1987 la diferencia fue exigua cuando Horacio Massacceci accedió por primera vez a la Gobernación (alrededor del 3 por ciento).

Del 83 a esta parte, los postulantes radicales no sufrieron sofocones cuando buscaban su segundo mandato consecutivo.

Un escenario diferente

En esta ocasión, no sólo es una variable importante que Saiz no puede competir por otro mandato sino que hay otro factor que seguramente se trasformará en decisivo: en la vereda de enfrente están los intendentes de las dos ciudades con mayor peso electoral de la provincia que son Cipolletti y General Roca porque se sabe que el sufragio del ciudadano de Bariloche es particular y pocas veces ha tenido peso específico en un resultado final. “Es como el voto de los que viven en la Ciudad de Buenos Aires cuando se elige presidente”, ejemplificó un politólogo local.

Y al hecho de que Alberto Weretilneck y Soria conducen esta ciudad y la de la cabecera del departamento se le suma que han tenido gestiones por demás exitosas ya que son los dos jefes comunales con mayor imagen positiva en Río Negro.

Ese altísimo porcentaje a favor de sus figuras y el discurso de una verdadera apuesta al cambio le abren un escenario favorable para imponerse el próximo domingo. Por último, es también una señal a tener en cuenta los triunfos de la oposición provincial en los comicios municipales de Río Colorado, Villa Regina y Cinco Saltos y la aplastante victoria de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, como candidata del FpV, en las primarias de agosto. (A.C.)

Comentá la nota