Racing jugó un partido excepcional en Tandil, donde empató 2-2 con Santamarina, y quedó eliminado por la ventaja deportiva. Juan Domingo Berdún y Emiliano Piecenti marcaron los goles. El chaira fue superior a su rival, que en dos llegadas aisladas logró el resultado que necesitaba.
Esta historia tras el silbato de Fernando Marconi empezó a convertirse en leyenda; la leyenda de los guerreros. Contra todas las adversidades, este equipo nunca dejó de provocar orgullo; la palabra más usada por su último entrenador en cada conferencia de prensa post partido.
Quedaron atrás capítulos imborrables: la victoria en la cancha del puntero cuando fue por primera vez a Villa Ramallo; los dos triunfos en el “Bottino”, uno por la Copa Argentina; aquella noche heroica con Rivadavia de Lincoln, cuando ganó a pesar de bancarse casi una hora con dos jugadores menos.
La lista es larga, por eso este equipo ya se hizo inolvidable: una escala en Salta para caer contra Argentinos recién en la cuarta etapa de la Copa Argentina; la clasificación en Mar de Plata con un golazo de Valente. ¿Cómo no enmarcar para todos los tiempos cuando hizo arrodillar en el Parque a San Martín de Tucumán y Racing de Córdoba?
Y como colofón estos dos partidos con Santamarina; remendado, con ausencias que ningún otro equipo hubiese sido capaz de soportar, el chaira fue más que los aurinegros en el primer partido y le dio una paliza táctica y futbolística en la revancha.
En apenas sesenta segundos de juego mostró sus intenciones: Abán encontró un lugar propicio a espaldas de Santos, llegó al fondo con comodidad, y su pase al punto del penal encontró a Piecenti “pasado”.
La velocidad física de Berdún y Abán, la velocidad conceptual para hacer circular la pelota a mucha velocidad, el gran trabajo de Solaberrieta y Valente con un doble pívot plantado desde el círculo central hacia adelante convirtió a Racing en protagonista central del primer tiempo.
Abán volvió a mostrar que el camino era a espaldas de los volantes externos; escapó en la derecha, con otros tres jugadores en el área de Santamarina. Si los tandilenses esperaban a un rival contenido, habían errado el vizcachazo.
Mientras Racing desequilibraba por el bloque, con salida rápida por cualquiera de las dos bandas, lo de Santamarina dependía más de la impronta individual: las corridas de Bucci en la izquierda o las siempre peligrosas apariciones de Michel en tres cuartos de cancha.
Todo el primer tiempo fue a puro vértigo, porque cuando Racing le había tomado el gustito al protagonismo, Michel quedó solo con Torresagasti y el arquero salvó con el pie; en la jugada siguiente Bucci reventó el travesaño desde la medialuna, y el “1” alcanzó a llegar con el puño antes que Michel.
Los mismos equipos, un trámite muy distinto al de pocas semanas atrás. Los espacios y la fluidez en la distribución de Solaberrieta y -sobre todo- Valente ponían con frecuencia a Berdún y Abán mano a mano con la marca. Lo tuvo Berdún, pero antes llegó Bertoya casi en el borde de área; lo tuvo Vitale en el primer palo, a la salida de un corner lanzado por Valente desde la izquierda.
Racing dibujó una hermosa jugada colectiva contra la izquierda, Abán ubicó a Vitale, y otra vez prevaleció el achique del arquero, pero una falla grosera le dio a Santamarina la ventaja que no merecía: Ermini sacó un centro desde la derecha, Santellán cerró muy mal con la cabeza. Michel se encontró con la pelota en el borde del área chica, toque a García y fácil definición con Torresagasti desamparado.
La justicia no quiso recibir acusaciones y en el siguiente ataque, Berdún escapó por su banda como casi siempre, metió un fierrazo desde el último rincón de la cancha y soprendió a Bertoya. El cuarto de hora final antes del descanso fue todo chaira: Valente ubicó sobre la defensa a Piecenti, y toque del “Conejo” se frenó en el palo izquierdo y en una pelota parada desde la izquierda Abán se lo perdió abajo del arco.
En este lapso, Santamarina tuvo una contra, Michel mano a mano con Nasello, pero en la continuidad de una peligrosa escapada de Berdún frustrada por el cierre milagroso de Bucci.
En todo su recorrido el partido fue siempre lineal: el vértigo, la pelota, y las intenciones ofensivas de Racing; la especulación de Santamarina y de tanto ir llegó el segundo. La memoria dirá que el último gol de Racing en este campeonato fue una obra de arte: la llevaron por el medio Solaberrieta, Brandán, Valente de abrió de piernas y Piecenti desde el borde del área la colgó en el ángulo izquierdo de Bertoya.
Rebottaro apuró el ingreso de Zárate y se quedó con tres en el fondo; después llegó Abálsamo, y se pararon tres en el borde del área de Racing, sin embargo el partido seguía siendo propiedad exclusiva de Solaberrieta y Valente.
Con Santamarina aturdido, Brandán probó desde lejos, y pasó cerca. Hasta tal punto llegaba la impotencia de Santamarina que trató de apelar a todo para frenar a Racing: Abán rompió el achique en la derecha, y detuvo por un instante su carrera al escuchar un silbato; fueron décimas hasta advertir la compañía del árbitro asistente en la carrera, pero las suficientes como para evitar una carrera hasta el fondo del arco.
Valente armó un jugadón en la izquierda, y metió un sensacional cambio de frente para Brandán, que esquivó el achique de Bertoya y definió con displicencia dentro del área chica. Otra vez el silbato… del médico de Ramón Santamarina.
Toda bajo control, más aún con la expulsión de García en el límite de la media hora, pero cayó una pelota parada desde la derecha que Torresagasti arañó al córner sin presencia rival intimidante. Acosta ejecutó desde la izquierda, cabeceó Michel, gran respuesta del “uno”, pero el rebote quedó a disposición de Abálsamo y con un toque corto logró una recompensa que Santamarina no buscaba ni merecía.
De ahí en más, el equipo opulento, de gordo presupuesto, suplentes que serían titulares indiscutibles en cualquier equipo de este nivel, exteriorizó más sus miedos y su respeto por este Racing. Jugó a no jugar, escondió la pelota más de un minuto en el último córner y al final casi lo pagó: Abán metió una media chilena desde la medialuna y Bertoya llegó con lo último contra su palo derecho.
Cayó Racing con Santamarina; sin haber pedido nunca en lo cinco mano a mano, y se terminó la competencia. Todas las eliminaciones provocan tristeza; en este caso el orgullo que representó este equipo ya empezó a curar el dolor.
Esta es la síntesis del partido
Santamarina de Tandil: Daniel Bertoya; Mauricio Ocaño, Luciano González, Manuel Madrid, Nahuel Santos (ST 15m. Zárate); Juan Gáspari, Leonardo Acosta, Diego Bucci (ST 33m. Diego Gottardi); Matías García; Facundo Ermini (ST 19m. Abálsamo) y Martín Michel. DT: Andrés Rebottaro
Racing A. Club: Pablo Torresagasti, Darío Santellán, Diego Nasello, Esteban Erramuspe, Leonardo Vitale; Gastón Valente, José Solaberrieta, Fernando Brandán, Juan Berdún; Gonzalo Abán, Emiliano Piecenti (ST 41m. Dionel De los Santos). DT: Salvador Ragusa
Goles en el primer tiempo: 25m. Matías García (RS) y 29m. Juan Domingo Berdún (RAC)
Goles en el segundo tiempo: 13m. Emiliano Piecenti (RAC); 36m. Leonardo Abálsamo (RS)
Amonestados: Torresagasti, Santellán, Nasello, Solaberrieta y Abán (RAC); García y Zárate (RS)
Incidencias: ST 30m. expulsado Matías García (RS)
Arbitro: Fernando Marconi (5), San Nicolás
Estadio: “General San Martín”, de Tandil

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