Defensores del Pueblo de distintos puntos de país recorrieron este sábado el embalse de Río Hondo con técnicos en ambiente, con el objetivo de evaluar los efectos de la contaminación que padece uno de los principales espejos de agua del norte argentino.
Uno de los temas que se abordó en las jornadas de los ombusdman fue justamente la contaminación en la cuenca Salí-Dulce, oportunidad en la que se pronunciaron para hacer un seguimiento permanente de las políticas de producción limpia que impulsa la Secretaría de Ambiente de la Nación en industrias tucumanas.
La preocupación por los efluentes contaminantes que desembocan en el embalse compartido entre Tucumán y Santiago del Estero se hizo presente en el curso de esta semana, cuando se conoció un informe de peritos del comité de cuenca que reveló que en el río Salí, el principal tributario de Río Hondo, tenía bajísimos índices de oxígeno en su curso.
Además, sus aguas transportaban manchas oscuras y malolientes, que hacen casi imposible la vida de los peces.
En este momento, la actividad de los ingenios en Tucumán es intensa y la generación de vinaza, uno de los residuos del proceso de fabricación de alcohol puro, es uno de los principales factores de contaminación de los ríos y canales, así como también la actividad de la minera La Alumbrera y de otras industrias radicadas en la vecina provincia.
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