En los próximos comicios será determinante el voto de este segmento social. Sufragarán por primera vez 1,8 millones de personas.
Debido a este panorama electoral, los candidatos a la Presidencia de Argentina han comenzado a apuntar su discurso a los jóvenes, cuyo voto será clave en las primarias de agosto y en los comicios generales de octubre. Quien parece mejor explotar esta estrategia es la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien aspira a la reelección y se ha recostado en la juvenil agrupación La Cámpora como fuerza militante del peronista Frente para la Victoria y cantera de aspirantes a cargos electivos.
Pero también otros postulantes de la oposición, como el diputado nacional Ricardo Alfonsín, de la Unión Cívica Radical, han incorporado a los jóvenes en sus discursos de campaña, a los que dirigen promesas e invitan a renovar los cuadros políticos. El fenómeno se conjuga con un mayor interés de los jóvenes por la política, en contraste con la apatía y estadouel desencanto que expresaban hace una década, cuando Argentina padeció un estallido social como consecuencia de una larga recesión y niveles récord de desempleo.
"Es cierto" que en el Partido Justicialista de Fernández de Kirchner "hay una importante participación juvenil, pero en general hay una mayor participación de los jóvenes en la discusión política", dijo Hernán Charosky, director de la organización no gubernamental Poder Ciudadano. "Creo que el fenómeno de las redes sociales tiene mucho que ver con esto", agregó.
Según Charosky, "el uso de las redes sociales y el acceso a información y a la posibilidad de interrelacionarse está fomentando una mayor participación en la vida política entre los jóvenes", un fenómeno que consideró positivo. En coincidencia, Fernando Straface, director del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento, dijo que "probablemente no todos los jóvenes asisten a una marcha o a un acto o se afilian a un partido, pero sí encuentran en las redes sociales bastantes espacios de participación y de opinión".
Precisamente en redes como Twitter, que tiene unos 600.000 usuarios en Argentina, y Facebook, con 15 millones de perfiles de argentinos, es donde el oficialismo ha tomado la delantera, con una militancia virtual que se canaliza por medio de agrupaciones como PJ Digital, con una estructura bien definida y muy activa en diversos rincones del ciberespacio. Pero el activismo político también crece en el mundo "fuera de línea".
Por ejemplo, en la Unión Cívica Radical, con una fuerte tradición en los círculos universitarios, han reaparecido jóvenes con boinas blancas –símbolo radical– y crecen agrupaciones juveniles como Los Irrompibles, que apoyan la candidatura de Alfonsín. "No sólo el Frente para la Victoria tiene militancia juvenil, la UCR, sin recursos y desde el llano, tiene tanta o más militancia", aseguró Alfonsín en un reciente acto de campaña.
La importancia de este amplio segmento del electorado fue bien comprendida por la jefa del Estado, quien no pierde ocasión para hablarles a los jóvenes desde el 21 de junio, cuando anunció que optará a la reelección. Al confirmar que competirá en los comicios de octubre, Fernández, de 58 años, aseguró que esta decisión era "fundamentalmente" por lo jóvenes que "tanto esperan del país" y en el que ella espera "ser un puente entre las nuevas y las viejas generaciones".
La mandataria ha pasado de la retórica a la acción al dejar de lado a peronistas, sindicalistas y activistas sociales para optar por los dirigentes de La Cámpora, corriente fundada por su hijo, Máximo Kirchner (ver página 8). Varios miembros de La Cámpora forman parte de listas de candidatos a alcalde o legisladores en cientos de distritos
No son pocos los peronistas decepcionados y los que ven con temor la avanzada de La Cámpora y la comparan con los jóvenes peronistas de izquierda que en los años setenta terminaron enredados en la guerrilla de los Montoneros. En su defensa, Fernández de Kirchner dijo días atrás que este "maravilloso" proceso, por el cual "millones de jóvenes se incorporan a la política", es "inédito", pues no vienen a luchar contra los poderes establecidos "ni con las manos cargadas de piedras".



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