Tras la muerte de un presunto delincuente
Desde que el viernes comenzaron los disturbios en Grenoble (en el centro oeste de Francia), unas 20 personas fueron detenidas en el barrio de Villeneuve. Dos de ellas permanecían todavía bajo arresto ayer.
Los incidentes comenzaron después de la muerte, el jueves por la noche, de Karim Boudouda, de 27 años, durante un tiroteo con las fuerzas del orden, cuando era perseguido por haber atracado el casino de Uriage-les-Bains a mano armada y con la ayuda de otra persona.
El viernes, los manifestantes incendiaron unos 60 automóviles e intercambiaron disparos con la policía. Un día después, el ministro del Interior, Brice Hortefeux, visitó la zona y reforzó la seguridad con el despliegue de unos 240 gendarmes, respaldados por grupos de elite de la policía.
La fiscalía de Grenoble afirmó que la policía había actuado "en legítima defensa" al tratar de detener al joven delincuente, una versión que contradicen los jóvenes del barrio de Villeneuve, de donde era originario Boudouda.
Ayer, además, se vivieron escenas similares de violencia en la pequeña localidad de Saint-Aignan (en el centro del país), cuando medio centenar de personas atacaron con hachas y barras de hierro una gendarmería para protestar por la muerte, a manos de la policía, de un joven que se había saltado un control policial.
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