El tercer puesto de un partido en decadencia

El radicalismo chubutense ratificó electoralmente su falta de lectura política para determinar la estrategia que le permita progresar y salir del profundo pozo que lo tiene aislado del entendimiento de la demanda de la sociedad.
El 23 de octubre perdió la enorme chance de haber trabajado para superar al dasnevismo, pero otra vez el enfoque se distorcionó a la hora de dar el primer paso para elaborar la campaña, la cual no tuvo militancia de dirigentes y afiliados, y mucho menos fue comprendida por la ciudadanía.

Desde las elecciones provinciales de marzo hasta las primarias nacionales de agosto sirvieron para que en varios sectores del peronismo se movilice un intenso replanteo sobre la posición política respecto al voto emitido por la ciudadanía, pero la UCR no supo conciliar posiciones internas y mucho menos externas, sin poder construir otra visión posible sobre Chubut y el país.

Y en este camino lo está transitando desde aquel 2003 donde perdió la gobernación en manos de Mario Das Neves, con una catastrófica derrota de Raúl Barneche en el 2005, Una leve mejora en las parlamentarias donde participó Carlos Maestro o la vez que ganó la banca en el Senado, Mario Cimadevilla; y que terminó de derrumbarse con la campaña que encabezó el radatylense Pedro Peralta que en marzo buscó ser la opción para luchar contra Martín Buzzi y registró el índice más bajo para el partido.

¿Qué aprendió el radicalismo de todo esto? Al parecer nada, y mucho menos con el importante dato obtenido sobre el voto ciudadano en las elecciones primarias, donde se enteraron que el rival ya no era el FPV, sino que un dasnevismo que perdió caudal electoral.

Campañas unipersonales, campañas sectoriales que excluyen en vez de convocar para reposicionar al partido, porque los mismos radicales lo sostienen: lo que importaba era reubicar en los primeros planos a la UCR, y se perdieron una importante chance de haber ganado el segundo lugar en Chubut, lo cual hubiese reubicado el tablero político provincial.

Muchos radicales recién ayer entendieron el valor que hubiese significado una buena lectura de las primarias, ya que enfrente estaba el Modelo Chubut, y se perdió la gran chance de haberlo desplazado de lugar.

La UCR quedó unos 5 puntos abajo del Frente Popular, un dato clave y que demuestra lo cerca que pudo haber estado si se hubiese abierto la campaña. Era el tiempo de ver a los referentes y las líneas dirigenciales que les siguen peleando por la causa y no el efecto.

El radicalismo atraviesa, entre otros males, por problemas severos de comunicación con la sociedad, no conforma y no encuentra el camino a reformas internas que les permitan conciliar al menos su imagen con la comunidad, en la cual no se mueve para arriba la aguja de la aceptación pública.

Los ideales seguramente están vigentes, pero el partido orgánicamente no está en línea con la ciudadanía, profundizando una derrota cultural de los planteos.

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