La defensa de los 38 acusados pidió desdoblar el proceso; Lula dijo que no lo está siguiendo
Por Alberto Armendariz |
RIO DE JANEIRO.- El juicio por el mayor caso de corrupción política de Brasil, el llamado escándalo del "mensalão", que sacudió al gobierno del ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010), comenzó ayer con un ardid jurídico por parte de la defensa de los 38 acusados, que amenazó con descarrilar el histórico proceso en el Supremo Tribunal Federal.
El ambiente dentro de la máxima corte brasileña se enrareció cuando el abogado Marcio Thomaz Bastos, defensor de uno de los inculpados -entre los que hay tres ex ministros, tres actuales diputados y varios ex legisladores y empresarios-, solicitó que el juicio fuese desdoblado.
Su intención era que por un lado se atiendan allí sólo las causas contra los tres parlamentarios que gozan de fueros de privilegio, y, por otro, en la justicia ordinaria, las del resto de los acusados. Al final, la petición fue negada por 9 votos en contra y 2 a favor.
El escándalo del "mensalão" (mensualidad) estalló en 2005, cuando un diputado insatisfecho por la suma recibida reveló que el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) estaba comprando votos de legisladores de la oposición para apoyar iniciativas del gobierno de Lula.
El entonces presidente, que no está procesado, se declaró traicionado y pidió perdón por los "errores" de su partido y del gobierno, pero luego, tras ganar la reelección en 2006, tildó el caso de un intento destituyente por parte de sus opositores.
Los analistas consideran que un fallo condenatorio del Supremo -inapelable- podría dañar seriamente el legado político del popular ex mandatario brasileño. Entre los acusados más notorios se encuentran su ex jefe de gabinete y "hombre fuerte" durante su gobierno, José Dirceu, que está señalado como el "jefe de la banda".
También están involucrados los ex ministros de Comunicaciones, Luiz Gushiken, y de Transportes, Anderson Adauto, además de casi toda la cúpula del PT de aquel entonces.
En medio de toda la atención mediática que ha suscitado el juicio, ayer el pedido de desdoblamiento desató un intenso debate entre los once magistrados del Supremo y demoró hasta hoy la presentación formal de los cargos de corrupción, lavado de dinero, malversación de fondos públicos, peculado y asociación ilícita que debería haber realizado ayer el fiscal general Roberto Gurgel.
"¿Por qué no trajeron la cuestión [del desdoblamiento] antes? Lo que está en juego es la credibilidad de este tribunal", se quejó el juez Joaquim Barbosa, al retrucar el respaldo que dieron a la moción sus colegas Ricardo Lewandowsky y Marco Aurelio Mello.
Mientras gran parte de la población seguía ayer por televisión en vivo la primera sesión del juicio del "mensalão", en San Pablo, Lula no dejó oportunidad para desdeñar el proceso. "Tengo otras cosas que hacer; quienes tienen que seguirlo son los abogados", apuntó el ex presidente cuando la prensa le preguntó por el "juicio del siglo" durante un homenaje que le rindió un grupo empresarial.
El Supremo calcula que todo el proceso demandará, por lo menos, quince sesiones, hasta llegar al momento de la sentencia, que se prevé que será para mediados de septiembre próximo..

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