Tensión por otro barco rumbo a Gaza

El carguero irlandés Rachel Corrie, con ayuda humanitaria, pretende tocar tierra hoy; Israel afirmó que protegerá el bloqueo
JERUSALEN.- La tensión recrudeció ayer en Medio Oriente luego de que el barco Rachel Corrie, que transporta ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, rechazó la exigencia de Israel de modificar su rumbo y continuó en dirección a su puerto de destino, a pesar de que el gobierno de Benjamin Netanyahu manifestó con firmeza que defenderá el bloqueo de los territorios palestinos.

A cuatro días del ataque israelí a una flota con ayuda para Gaza que dejó nueve muertos y desató una ola de críticas mundial, la tripulación del carguero de bandera irlandesa Rachel Corrie se negó a someterse a una inspección en el puerto de Ashdod y estima llegar hoy por la mañana a la costa palestina.

El diplomático israelí Yossi Gal había dicho que si la nave se trasladaba a Ashdod podría hacerlo en forma segura y dejar allí su carga, y manifestó que Israel no tenía intenciones de abordar el barco.

El ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Avigdor Lieberman, ratificó anoche que las fuerzas de su país impedirán al barco quebrar el bloqueo para llevar ayuda a la Franja de Gaza. "Detendremos la nave, y cualquier otra que trate de atentar contra la soberanía de Israel. No hay posibilidades de que el Rachel Corrie llegue a las costas de Gaza", declaró Lieberman. La cancillería israelí recordó que "Gaza es aún un territorio en guerra, por Hamas".

A pesar de las advertencias de Israel, la cofundadora de Free Gaza, Greta Berlin, aseguró que el barco con ayuda humanitaria continuaba su curso con unos 20 activistas a bordo, entre ellos, la Nobel de la Paz irlandesa Mairead Corrigan y el ex subsecretario general de la ONU Denis Halliday. Corrigan confirmó que estaban dispuestos a seguir adelante, pero descartó cualquier acto de resistencia si llegaran a ser abordados por la marina israelí. "Nos sentaremos [...]. Probablemente nos arrestarán, pero no habrá resistencia", dijo a la prensa en una entrevista telefónica desde el barco.

El Departamento de Estado norteamericano realizó un llamado a la calma y aseguró estar trabajando para evitar un nuevo episodio de violencia. "Estamos hablando con los israelíes y con la autoridad palestina y también con otras partes interesadas", dijo el vocero de la diplomacia norteamericana, Philip Crowley.

La carga

El Rachel Corrie, nombre que remite a una estudiante universitaria estadounidense que murió aplastada por una máquina excavadora del ejército israelí mientras protestaba contra las demoliciones de viviendas en Gaza, transporta un cargamento de unas 1200 toneladas de ayuda.

Su carga incluye 560 toneladas de cemento, 100 toneladas de equipo médico y unas 200 sillas de ruedas, así como papel, equipamiento deportivo y pinturas para niños. Israel no permite la entrada de cemento en la Franja de Gaza, con el argumento de que Hamas podría utilizar ese producto para reconstruir sus estructuras militares.

El primer ministro Netanyahu había advertido que su país no toleraría una violación del bloqueo naval a la Franja de Gaza, aunque anteayer prometió suavizar en cierta medida las sanciones impuestas a ese territorio controlado desde hace tres años por el movimiento islamista Hamas.

El gobierno de Irlanda, país de origen del Rachel Corrie, declaró que un eventual uso de la fuerza de parte de Israel contra el Rachel Corrie sería injustificado. "El uso de la fuerza contra quienquiera que se encuentre a bordo resultaría injustificado", dijo el canciller Michael Martin, que pidió "moderación" a las autoridades israelíes.

Mientras en varias ciudades del mundo se repetían las manifestaciones de rechazo hacia el operativo israelí del lunes (ver aparte), en un nuevo acto de protesta, el viceministro de Turquía, Bulent Arinc, anunció que su gobierno "reducirá" sus vínculos económicos y militares con Israel y que se evaluarán todos los convenios suscriptos entre los dos países.

En tanto, el papa Benedicto XVI pidió ayer "paciencia" y "coraje para reanudar" el diálogo en Medio Oriente tras el ataque israelí del lunes a la flota de ayuda humanitaria que se dirigía a Gaza. "En todos estos episodios que vivimos está siempre el peligro de que se pierda la paciencia, que se diga ahora basta y que no se quiere buscar más la paz", dijo.

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