El controvertido pastor de Florida dijo que estaba reconsiderando su anuncio de que la cancelaba; Interpol declaró una alerta global
Después de haber afirmado por la tarde que cancelaba el Día Internacional de la Quema del Corán -como él había denominado a su polémica iniciativa- porque a cambio no se construiría una mezquita en el Ground Zero de Nueva York, el pastor anunció anoche que estaba analizando volver a convocarla.
"Estaríamos obligados a reconsiderar nuestra decisión [de cancelar la quema], porque la tomamos en base a la palabra del imán Mohammed Musri", representante del grupo que planea la construcción de la mezquita. "Estamos verdaderamente decepcionados porque él nos mintió muy claramente", añadió el pastor.
Jones habló a la prensa después de que su versión sobre un acuerdo para trasladar la mezquita fue desmentida por los propios promotores del emprendimiento, quienes mostraron su sorpresa por el anuncio y dijeron que el acuerdo sólo incluía un plan para reunirse con Jones el sábado para discutir el proyecto.
"Estaré viajando el sábado hacia allá [Nueva York], para reunirme con el imán de la mezquita del Ground Zero. El acordó trasladar la locación [del templo musulmán]", había dicho el pastor fuera de su pequeño templo evangélico en Gainesville, Florida, convertido en el centro de las miradas de todo el mundo.
"Los estadounidenses no quieren una mezquita en ese lugar y, por supuesto, los musulmanes no quieren que nosotros quememos el Corán", había dicho al anunciar el supuesto acuerdo Jones, que encabeza una pequeña comunidad religiosa de no más de 50 personas. No obstante, un vocero del imán Feisal Abdul Rauf, el clérigo moderado detrás del proyecto de 100 millones de dólares del Centro Cultural Islámico en Nueva York, rechazó que se hubiera llegado a un acuerdo.
Obama y el Papa
La confusión sobre los planes del pastor coronaron un día de gran tensión, en el que incluso se declaró una alerta de seguridad mundial, y en el que hubo una serie de llamamientos internacionales -que incluyeron al presidente Barack Obama y al papa Benedicto XVI- a suspender la quema.
El secretario de Defensa, Robert Gates, se puso en contacto con Jones para pedirle directamente que renunciara a su proyecto de quemar libros sagrados musulmanes, dado que el gobierno norteamericano consideraba que podría poner en peligro a sus tropas en el exterior y alentar el reclutamiento de extremistas islámicos.
"Gates expresó su profunda preocupación porque una quema del Corán pondría en peligro las vidas de las fuerzas norteamericanas, especialmente las desplegadas en Irak y Afganistán. Lo exhortó a no realizarla", dijo el vocero del Pentágono Geoff Morrell.
Poco antes, Obama también se había manifestado en contra de la quema. "Pueden producirse graves actos de violencia en sitios como Paquistán y Afganistán", advirtió Obama. "Esto es una bonanza de reclutamiento para Al-Qaeda", agregó.
La red internacional de policía de Interpol lanzó una alerta a los 188 países miembros, entre ellos la Argentina, en la que advirtió de la "fuerte posibilidad" de atentados si sigue adelante el plan para quemar los ejemplares del Corán. "Si el pastor estadounidense cumple con su propuesta, existe una alta probabilidad de que ocurran violentos ataques contra personas inocentes", sostuvo Interpol en su comunicado.
El Departamento de Estado también emitió una alerta de viaje, en la que recomendó a los norteamericanos mantenerse alejados de las posibles protestas que podrían ocurrir en el extranjero contra la quema. Incluso agentes del FBI visitaron al reverendo Jones en su iglesia, para advertirle sobre las consecuencias.
En la última semana, las condenas a la iniciativa del pastor de Florida se habían multiplicado en todos los rincones del mundo, desde la India e Indonesia -país de mayor población musulmana en el mundo- hasta Israel y el Vaticano. En países con población mayoritariamente musulmana, como Afganistán y Paquistán, ayer hubo manifestaciones de protesta por segunda semana consecutiva.
Según los expertos, la reacción en el mundo musulmán a la quema podría ser incluso más violenta que la que produjo la publicación de caricaturas de Mahoma en 2005 en Dinamarca.


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