Fuerzas insurgentes tomaron el control de Trípoli; reportaron oficialmente más de 2.000 muertos; mientras se desconoce el paradero del líder libio, intensos combates tuvieron lugar en las inmediaciones de su residencia; Obama pidió por la rendición del mandatario quien, a su vez, fue apoyado por Hugo Chávez
Las fuerzas tienen el control sobre gran parte de la capital, salvo el lugar donde está situado el cuartel del líder libio, según aseguró el Consejo Nacional de Transición, (CNT) órgano político de la rebelión. Sin embargo, intensos combates se perpetraron en las inmediaciones de la residencia del mandatario, a quien los rebeldes esperan capturar luego de haber arrestado al menos a dos de sus hijos.
Cientos de miles de libios celebran la caída de Trípoli en manos de los rebeldes. Foto: AFP
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Cientos de miles de libios celebran la caída de Trípoli en manos de los rebeldes. Foto: AFP
Los rebeldes alcanzan la simbólica Plaza Verde en el centro de Trípoli. Foto: AFP
Los festejos de los rebeldes libios en la plaza central de Trípoli. Foto: AFP
El avance de los rebeldes hacia Trípoli. Foto: Reuters
Los rebeldes libios observan el discurso de un desertor Abdul Salam Galod, disidente de Muammar Gaddafi. Foto: Reuters
Rebeldes celebran el avance en Trípoli contra el régimen de Kadhafi, en la Plaza de la Libertad en Benghazi, Libia. Foto: AFP
Un rebelde libio sostiene una bengala mientras miles se reunen en Benghazi, Libia, en apoyo al avance de la insurgencia en Trípoli.
El CNT informó que capturaron a numerosos miembros de las tropas gubernamentales, mientras el vocero del régimen de Khadafy, Ibrahim Mussa, se declaró dispuesto a abrir "negociaciones".
Mussa aseguró que más de dos mil personas murieron en los últimos dos días y calificó como un "verdadera tragedia" los combates entre las fuerzas oficiales y los rebeldes . En una conferencia de prensa desde la capital libia difundida en directo por Al Yazira, el portavoz afirmó que la situación es dramática, muy complicada, y que los hospitales están desbordados, antes de lanzar un último llamamiento al diálogo.
Con disparos al aire y ondeando banderas opositoras, los rebeldes entraron en la Plaza Verde, un lugar emblemático para el Gobierno que lo usaba hasta hace poco para las manifestaciones masivas de apoyo a Khadafy.
Los insurgentes tomaron el control de la capital partiendo desde sus enclaves de Misrata y Slitan. Los choques de las trincheras se suman a los ataques aéreos de la OTAN, que tienen el objetivo de distraer a las fuerzas de Khadafy.
En la que fue su última alocución a través de la televisión, Khadafy se mostró resistente y convocó a sus seguidores para que tomen las armas y defiendan Trípoli de "los nuevos colonialistas", en alusión a los insurgentes y a la OTAN.
En su llamamiento, Khadafy reclamó: "Deben salir a las calles para combatir a las ratas y los traidores. Todas las tribus deben marchar hacia Trípoli para protegerla".
Los rebeldes se encuentran combatiendo desde mediados de febrero para derrocar a Khadafy, que ejerce desde hace 42 años el poder.
Obama y Chávez, dos voces encontradas sobre los combates en Libia
Mientras el régimen de Muammar Khadafy vive por estas horas su peor momento desde que se desató el enfrentamiento con los rebeldes en el mes de febrero, los mandatarios de Estados Unidos y Venezuela dieron sus respectivos puntos de vista acerca de lo que está aconteciendo en ese país africano.
A través de un comunicado, el presidente estadounidense afirmó que el régimen del líder libio alcanzó "su punto de quiebre" y que el mandatario debe dejar el país para evitar más derramamiento de sangre: "La manera más segura para que concluya el derramamiento de sangre es simple: Muammar Gaddafi y su régimen deben reconocer que su gobierno ha llegado a su fin. Gaddafi debe reconocer la realidad de que ya no controla Libia. El debe ceder el poder de de una vez por todas".
Al mismo tiempo, Obama solicitó a los rebeldes, que tomaron la capital de Trípoli, a respetar los derechos humanos, demostrar liderazgo, preservar las instituciones del Estadio libio y conducirlo hacia la democracia.
Por su parte, Hugo Chávez no sólo se mostró en contra de los insurgentes, a quienes tildo de "terroristas", sino también denunció el imperialismo de Estados Unidos y sus aliados de Europa, quienes, según el líder venezolano, "están perpetrando una masacre en Libia con el fin último de hacerse de las riquezas petroleras de esa nación". Y agregó: "Siembran violencia, generan muerte y destrucción para, a nombre de la paz, invocando el interés de ese país, invadirlo y conquistarlo; los gobiernos democráticos europeos, no todos (...), y el gobierno supuestamente democrático de Estados Unidos, están demoliendo Trípoli con sus bombas porque les da la gana".

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