Semana compleja, ríspida, trabada, la que se inicia para el común de los jujeños. Nuevamente el fantasma de la privación de servicios, adquiere forma de paro de actividades y otras modalidades de acción directa por parte de gremios estatales, avanzando amenazante sobre la dinámica de una provincia que ya no resiste más desencuentros ni el imperio de intereses sectoriales de grupos minúsculos.
La asamblea provincial de delegados de ATE Jujuy, por unanimidad resolvió profundizar las medidas de fuerza con un paro de 72 horas, para los días miércoles, jueves y viernes, con movilización provincial el miércoles.
La Asociación de Profesionales Universitarios de la Administración Pública (APUAP) tendrá una asamblea el miércoles en el hospital “Pablo Soria”, a los fines de informar el estado de las conversaciones con el gobierno. La conducción de este sector, no descarta implementar medidas de fuerza.
Es alentador saber que Jujuy superó, después de más de diez años, un largo período de inestabilidad política, social y financiera. Pero un sincero análisis no debe dejar al margen que aún parece que se está a mitad de camino en muchos aspectos. Son varios los aprendizajes que parecen haber sido incorporados por quienes tienen en sus manos la responsabilidad de administrar la cosa pública. En este marco, se puede destacar la conciencia adquirida a lo largo de estos últimos años de la necesidad de que, tanto el Estado provincial, como los municipios, apliquen criterios firmes de previsibilidad, sustentabilidad y racionalidad en el manejo de sus cuentas.
Todo ese ejercicio de memoria parece no ser suficiente para morigerar los casi permanentes reclamos salariales y laborales de algunos gremios y sectores estatales, que muchas veces exceden con sus planteos las posibilidades de respuesta de parte del Estado. Nadie puede dudar del derecho al reclamo, a la huelga y a la protesta social. Pero cuando esas pretensiones se instalan en la intransigencia y en la impaciencia, indudablemente hay criterios y conductas a corregir y cambiar en nombre de una convivencia sana y responsable plena de libertades.
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