A nueve días del cierre de listas en el radicalismo, los principales socios de la alianza oficialista atraviesan por una tormentosa relación. La línea Celeste de Oscar Castillo y el Movimiento Renovador de Eduardo Brizuela del Moral mantienen diferencias por la presidencia del Comité Provincia de la UCR.
Pero fue el propio Castillo quien, molesto con algunos operativos supuestamente montados por funcionarios del entorno brizuelista, amenazó con retirar al sector de la compulsa. Dijo que la Celeste podría bajarse de la elección si no se respetan los espacios que le pertenecen a la línea en el interior y en el organigrama del Comité a nivel provincia. E incluso fue más allá, porque anticipó que el oficialismo partidario ganará -casi por inercia- con la puesta en marcha del aparato estatal a partir de la gran cantidad de trabajadores insertos en la Administración Pública, los planes de empleo y otros adicionales que forman parte del folclore electoral.
Sin embargo, el mayor enojo de Castillo radica en el supuesto desgaste constante hacia su figura que sería promovido por dirigentes renovadores. De hecho, alfiles castillistas de paladar negro aseguran que la alianza electoral con los renovadores sigue en pie pese a que Ricardo Guzmán no será candidato a presidir la UCR provincial, tal como se había planteado en un primer momento.
Antecedentes
Tras más de una década de fuertes pulseadas por el poder político-partidario, la interna celeste-renovadora estalló con toda su fuerza en las internas partidarias de 2006, en las cuales Brizuela no dejó dudas sobre su liderazgo. Al castillismo ortodoxo no le quedó otra que replegarse en el interior luego de la derrota.
En las internas de 2008, castillistas y brizuelistas sellaron una alianza estratégica para evitar desgastes en medio de una fuerte disputa con el Gobierno nacional. En esa oportunidad, la Celeste no presentó candidatos para el Comité Provincia ni delegados al Comité nacional por diferencias con los renovadores. Y ahora podría suceder lo mismo.
INMUTABLES
Altos dirigentes del Movimiento Renovador aseguran no entender el enfado de Castillo. Y sostienen que están "muy bien" las relaciones con sus socios de la línea Celeste.



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