Por Hernán de GoñiEs difícil no advertir que detrás de las trabas “no escritas” que aplica el Gobierno a las importaciones, hay una preocupación que excede lo comercial. Las compras externas fueron una de las variables más dinámicas de la economía en el primer trimestre del año, impulsadas por una demanda interna que crece más rápido que la oferta local de bienes.
¿A qué frente le presta más atención hoy el Gobierno? A la recomposición de las reservas, porque es un camino directo para aliviar al Tesoro con los pagos de deuda. Por eso preserva los dólares comerciales.
El factor a tener en cuenta es que si no crece la oferta interna, lo más probable es que las importaciones y la inflación sigan su curso ascendente. Los precios en alza alimentan el consumo en detrimento del ahorro, y el atraso cambiario (usado hoy como ancla inflacionaria) le da aire a las compras externas.
El Gobierno cree que administra un círculo virtuoso, pero no lo es. A la economía le queda poca capacidad excedente. Y la inversión no se activa con el control remoto de Moreno.
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