La fecha que hacía suponer el “fin del mundo” fue analizada por el antropólogo Carlos Sarasola como el inicio de un tiempo para renovar la vida.
Contra todos los falsos y hasta ridículos pronósticos que hacían suponer “el fin del mundo”, el antropólogo, autor y director de la Fundación Desde América, Carlos Martínez Sarasola, manifestó en diálogo con Nuevo Diario que “el 21 de diciembre fue realmente un día marcado como el fin de lo que los mayas llamaban la cuenta larga, que es un ciclo de casi 26.000 años que culminaba hoy (por ayer)”.
El especialista argentino en estudios indígenas, resaltó que el día después del 21, “debe ser entendido como un cambio de ciclo porque los mayas empezaban a registrar un calendario desde 0, con lo cual, comenzaban a marcar un nuevo tiempo, y ese es el sentido que le tenemos que dar y no como el fin del mundo en un sentido apocalíptico, sino una fecha de renovación y de cambio profundo hacia el nuevo ciclo”, explicó.
Visionarios
Para el investigador, los mayas fueron una cultura distintiva de América.
“Tenían un plus en particular y es indudable que sus precisiones y obsesiones por el tiempo respondían a una rigurosidad de un sistema calendárico tan extraordinario, como lo fue el calendario de Venus, que tiene apenas una diferencia de un segundo con el calendario que hoy marca la Nasa”.
Sarasola reveló que aparte del 21 de diciembre, los mayas tienen varia fechas marcadas y hablan hasta del año 4000. “Tenían un concepto del tiempo que trascendía a ellos mismos como cultura, por eso fueron también grandes matemáticos”, dijo.
Una nueva vida
La señal es clara y la rueda de la vida seguirá girando, por eso, resalta: “Hay que tener un pensamiento positivo sobre estas situaciones y creo que los mayas quisieron esto: una renovación y un reequilibrio, con esperanzas para el nuevo ciclo que se inicia del cual nosotros también debemos dejar nuestra semilla, porque no es algo que vendrá de arriba
Si de proyectar una nueva vida se trata, Carlos fue conciso al resaltar que “el hombre debe aprender a restaurar su propio equilibrio, con la naturaleza y su eje con el mundo. Tenemos que hacer de este ciclo que se inicia un tiempo mejor para todos los seres humanos”.

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