Contrapartida: el gremio docente dice que el nuevo sistema de evaluación en el flamante secundario no nivela para abajo a los alumnos. Además, dice que los cambios no son tantos y no se flexibilizan las exigencias. La secretaria general de UTELPa reivindicó los instrumentos de evaluación pero aclaró que para garantizar la masividad, la inclusión y la obligatoriedad que plantea el nuevo sistema, hace falta que el Estado Provincial invierta más para acompañar la tarea docente en el aula.
La gremialista consideró que los cambios en la evaluación de los chicos son mínimos. Además, rescató los criterios de masividad, obligatoriedad y permanencia en el sistema aunque aclaró que para que esos objetivos se cumplan hace falta más inversión del Estado Provincial para acompañar la tarea de los docentes ante el aumento de la matrícula.
Tejeda reconoció que los criterios de evaluación de los alumnos en la secundaria “son un tema complejo desde siempre”, que abarca también la formación y la carga ideológica que tiene cada docente frente al aula y los condicionamientos del contexto social en el cual se desenvuelven.
Tres materias
“En términos conceptuales comparto lo que está planeado”, dijo Tejeda. La resolución plantea, por ejemplo, que el Estado tiene la responsabilidad de crear las condiciones para que los estudiantes cumplan con la obligatoriedad de la instrucción secundaria.
“El Estado tiene que avanzar en un proceso de inclusión y dejar de lado el modelo de una escuela de exclusión. En este punto, la evaluación es parte de un proceso de aprendizaje, no se trata de un proceso de calificación, donde se enseña y si no se aprendió es lo mismo”, confió. La docente precisó que, por ejemplo, “no puede haber baja calificación por problemas de disciplina: es una definición clara, algo que hoy persiste, no puede confundirse eso con una descalificación desde el punto de los conocimientos significativos adquiridos”.
La resolución establece que los estudiantes pueden pasar de año con tres materias pendientes. “Comparado con el sistema de evaluación del tercer ciclo, no hay cambios. Antes se planteaba una asignatura compleja, Biología y Química, Historia y Geografía, más una simple, matemática o lengua. Al volver a lo disciplinar se traduce en tres asignaturas”, explicó Tejeda.
El sistema de recuperación de las materias prevé encuentros previos a los exámenes de diciembre y febrero con el profesor, para que éste explique la forma de evaluación y los ejes que se deben reforzar. “La novedad es que ningún chico puede pasar directamente a febrero. Por más que haya desaprobado con menos de 4, puede recuperar en diciembre”, contó.
A Tejeda le parece bien que se planteen mecanismos de información periódica sobre la forma en que serán evaluados los chicos y notificaciones regulares sobre su desempeño a las familias. La posibilidad de faltas, dijo, es la misma: ahora son 25, antes eran 15, pero con la posibilidad de dos reincorporaciones con 10 faltas cada una.
La gremialista también defendió que se plantee que los exámenes escritos no se tomen como una prueba taxativa y que los profesores puedan aprobar a los chicos si tuvieron una perfomance aceptable durante el año. “La evaluación es algo más complejo que una prueba escrita”, respaldó.
Desafío
“En realidad, esto no está mal. Se trata de que el alumno recupere saberes y promueva”, consideró en general la gremialista sobre el criterio de evaluación.
- ¿No se flexibiliza la evaluación nivelando para abajo a los estudiantes? -consultó El Diario.
-Lo que dice la resolución no se puede traducir en que haya una tendencia a nivelar para abajo o que haya más facilidades que permitan pasar con menos saberes. La resolución está ligada a lo que significa la obligatoriedad y a cómo se tiene que tomar el proceso de evaluación. No se desprende eso. Claro que a veces se interpreta mal cuando se habla de promoción automática.
En realidad, lo que hay que buscar son mecanismos que eviten los fracasos masivos y la repitencia. Eso se discutió con el tercer ciclo y se vuelve a discutir ahora cuando le agregamos la obligatoriedad a todo el secundario. En octubre o antes vamos a hacer un congreso pedagógico como el de hace tres años para discutir todas las cuestiones.
Es cierto que algo anda mal cuando sobre 25 chicos desaprueban 20. No hay un correlato entre lo que se enseña y lo que se va a evaluar. Habrá que replantear cosas.
También hay que decir que las decisiones de una evaluación o acreditación de saberes pueden significar una marca importante para toda la vida en un chico y el desgranamiento escolar. Y que hay otros factores: la crisis económica marcó fuerte a los grupos familiares y hay casas donde no tienen acompañamiento los alumnos porque los padres no tienen la primaria y en otros casos ni siquiera tienen familia que se haga cargo.
- ¿Hay resistencia de los docentes a este criterio de evaluación?
- Los cambios siempre implican resistencia. Pero hay un grupo importante de docentes que toman esto como un desafío. Es un tema que se está empezando a discutir, la resolución recién llegó a las escuelas en estos días. Hay puntos encontrados, pero hay que discutirlo. La evaluación es una gran cuota de responsabilidad en la trayectoria escolar de los chicos.
- ¿Cómo se conjuga esto con el aumento de la matrícula que implicó la Asignación Universal por Hijo?
- Masividad con calidad es una combinación difícil. No tiene que haber más de 25 alumnos por aula. Esa es una condición mínima. Esto lo tiene que garantizar el Estado. El otro tema es la gran diversidad. Los chicos parten de saberes muy diferentes. Hay chicos de primer año con dificultades para leer y escribir. Es una gran complicación para trabajar. Pero el Estado ahí tiene que invertir en recursos para que los docentes no estén solos, tiene que haber un docente acompañante, el coordinador de cursos se tiene que sostener hasta tercer año por lo menos. Eso si queremos que empiecen y terminen esos chicos, que es el objetivo principal: que estén dentro de la escuela.
Plus: rechazan pedido de los médicos
El gremio de los maestros, UTELPa, y la representante docente en el directorio del Instituto de Seguridad Social, María Rosa Barabaschi, rechazaron de plano la pretensión del Colegio Médico de establecer un plus en el pago a los especialistas y un aumento en las consultas que pagan los afiliados al SEMPRE.
La postura de los médicos se conoció a través de declaraciones del secretario general, Jorge Quiroga Mateos. La entidad que agremia a los médicos pide el cobro del denominado “arancel diferenciado”.
“Estamos en total desacuerdo. La actualización de un profesional, en esto acordamos con el gerente general Omar Martínez Almudevar, es parte de la ética profesional”, dijo Barabaschi.
Afirmaron que “nos sostenemos con el salario que percibimos por nuestro trabajo, y sabemos que a los profesionales médicos se les actualiza el precio de cada consulta de acuerdo con los aumentos otorgados a los empleados de la Administración Pública”.
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