Así lo aseguró el ministro de Defensa, Arturo Puricelli, al ser consultado por el reciente envío del HMS Dauntless para custodiar las islas. El funcionario aseguró además que la marina argentina habría auxiliado a la tripulación que acompañó al príncipe William si hubiera tenido problemas durante el viaje
Con respecto a si estos movimientos británicos se toman como una amenaza, el ministro señaló: “Se toma como lo que significa: la ocupación por parte del Reino Unido de las islas Malvinas está sustentada en la fuerza. Se inició de la mano de un buque de guerra que desalojó autoridades y población argentina de las islas Malvinas en 1833, e indudablemente siguen sustentando esa ocupación de la misma manera”.
Puricelli también señaló que “nosotros queremos discutir esta cuestión en los fueros internacionales y quitarle todo contenido bélico, pero si ellos quieren militarizar el Atlántico sur nosotros les decimos que desde Argentina y Sudamérica no queremos militarizarlo, no queremos que se contamine. Sólo queremos que el litoral marítimo del Atlántico Sur sea cuidado y protegido porla Armada Argentina.Y por el derecho incuestionablemente argentino en esas islas, no sólo en Malvinas, sino en Georgias, Sándwich, Orcadas y también su proyección antártica. Y no asistir a una ostentación de poder bélico innecesaria”.
Por último, el funcionario enfatizó: “A nosotros no nos cabe la menor duda de que vamos a recuperar nuestras islas Malvinas, porque nos acompaña la comunidad internacional. Y, justamente, lo que no quiere el Reino Unido es sentarse en la mesa del diálogo como lo establece la ONU. Ellos saben que no tienen ninguna justificación para mantener esta usurpación, así que seguramente mucho antes del final de este siglo Argentina va a tener la jurisdicción plena y su posesión, para poder garantizar no sólo la soberanía sino también el aprovechamiento de su riqueza y de su diversidad para ponerla al servicio de la humanidad”.
Al ser consultado sobre los veteranos de la Guerra de Malvinas, Puricelli dijo que “nosotros nos sentimos orgullosos de aquellos que fueron a combatir a las islas, y los respetamos como creemos que nuestro pueblo los honra. Ellos fueron a cumplir una misión de una guerra decidida política y militarmente en forma equivocada por una junta militar que sólo pensaba en mantenerse en el poder, sin dimensionar las graves consecuencias que significó este conflicto del ‘82”.

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