Tenía y ejercía la mayor cantidad de poder político

El dirigente justicialista mendocino traza un recuerdo que mezcla el reconocimiento y la mirada crítica.
La muerte imprevista de alguien lleno de vida y proyectos produce ineludiblemente un fuerte impacto, mezcla de impotencia, tristeza, dolor, añoranza, respeto, asombro.

Una forma cruel de salirnos de lo cotidiano para mirar el todo.

No es cierto que la muerte cambie lo que un hombre hizo en su vida. Lo que hace es precisamente tornarlo definitivo, porque le quita la posibilidad de eventuales rectificaciones.

No solo murió alguien conocido, de alguna forma próximo por su permanente injerencia en nuestra vida cotidiana sino que murió uno de los hombres que tenía y ejercía la mayor cantidad de poder político en la Argentina de hoy.

No se lo puede tratar como a un rival o como a un aliado o amigo político, porque ya no está.

Hablar de él requiere entonces mirar el todo que fue su vida pública y no el que era ayer cuando podíamos confrontar con su accionar en la medida que no compartiéramos algunas de sus políticas o formas de implementarlas.

En este contexto mi primer sentimiento dentro de las 24 horas de su fallecimiento es de respeto. Respeto por los que lloran su muerte, en especial sus seres queridos; respeto por sus seguidores de corazón, por los que ejecutaban y militaban sus ideas; sus políticas sin restricciones; respeto por las profundas convicciones que en algún momento compartimos y por las diferencias de ayer.

Pretendo con estas breves palabras honrar la verdad de lo que siento y pienso, sin que las dolorosas circunstancias sirvan para ningún disimulo que mañana se pueda con razón reprochar, porque no estoy hablando de un compañero de pertenencia política al que tuve la suerte de conocer e interactuar con él sino del hombre público de la Argentina de hoy, más importante, después de la Presidenta.

Junto con estos sentimientos, confusamente expresados, la reflexión para todos: su muerte deja un gran vacío que no puede subsistir; alguien, uno o varios, lo ocupará. Trabajemos y ayudemos para que lo ocupe lo mejor de Néstor Kirchner.

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