El titular de Vialidad Provincial, Patricio Musante, se refirió, en diálogo con la Cadena Radial, a la situación que viven por estas horas los pueblos más cercanos a la cordillera, debido al intenso temporal de nieve que tuvo lugar en la zona de Aldea Beleiro y alrededores los últimos días.
En el marco de las repercusiones que tuvieron lugar a nivel nacional por la situación que vive el sudoeste chubutense tras las intensas nevadas, que dejaron varadas a varias familias, provocaron la caída de techos de establecimientos y que acarrearían la muerte de cientos de animales, Musante quiso llevar tranquilidad a la población. “Es apresurado hacer una cuantificación de lo que se perderá. Hay que esperar”, resaltó.
Además, dijo que “lo hemos estado hablando con los pobladores; algunos están preocupados y desprovistos de forrajes pero en la charla algunos destacaron la bendita nieve que cayó”, y agregó: “creo que la gran mayoría no está asombrada. Lo toman como algo que sucede siempre. En 2008 tuvimos, incluso, más nieve”, recordó Musante.
Se perdería la mitad de la hacienda
Mientras Defensa Civil y Gendarmería seguían asistiendo desde el aire con víveres a los cientos de personas aisladas por la nieve en el sudoeste de Chubut, los productores rurales se preparan para un duro golpe: se estima que las pérdidas en la hacienda del departamento de Senguerr serán de “entre el 50 y 60 por ciento”. Es la zona de mayor producción lanera del país, que concentra casi 900.000 ovinos.
Así lo afirmó Omar Costes, funcionario de la Dirección de Ganadería de Chubut, a LA NACION. La grave situación alcanza a las comunas rurales de Lago Blanco, Aldea Beleiro y Ricardo Rojas, y a numerosas estancias del área cordillerana.
En el Ministerio de Agricultura y Ganadería de la provincia comenzaron las gestiones para reclamar asistencia a la Nación y evaluar la posibilidad de declarar la emergencia agropecuaria para los establecimientos que sufren el impacto de las nevadas.
El gobernador de la provincia, Mario Das Neves, reconoció ayer que “habrá una pérdida importante de animales” porque “con 1,60 metros de nieve hay miles de cabezas que no podrán sobrevivir”, y afirmó que se está “llevando alimento a las zonas afectadas” por las nevadas caídas desde el 9 de julio pasado. “Venimos castigados porque hemos tenido desde las cenizas del Chaitén hasta la sequía de 2008, por la que todavía estamos esperando fondos de la Nación. Ahora nos toca esta nevada”, se lamentó. Y sentenció: “El sector agropecuario está trabajando a pérdida”.


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