Mientras los habitantes de la costa este de Estados Unidos se preparaban anoche para la llegada del huracán Sandy, adoptando medidas extremas de seguridad que redujeron al mínimo sus actividades, los países del Caribe continuaban sufriendo los embates del devastador temporal y contabilizaban un trágico saldo en vidas humanas y cuantiosas pérdidas materiales.
Las autoridades y los equipos de socorro señalaron que un cómputo todavía incompleto arrojaba que el número de muertes por el huracán se elevaba a 65, de las que 51 correspondían a Haití, el país más castigado. Las otras 14 muertes se registraron en Cuba, Jamaica, Bahamas y Puerto Rico. Las lluvias torrenciales se agregaron ayer a los estragos que dejó Sandy en la región.
Las organizaciones humanitarias que acudieron en socorro señalaron especialmente el caso de Haití, el país más vulnerable a las tormentas. A las amplias zonas del territorio en las que las viviendas precarias son una constante, deben sumarse las áreas geográficas bajas, propensas a las inundaciones. Además hay unas 370 mil personas que aún viven en albergues temporales, tras el devastador sismo de 2010. Desde Nueva York, EE UU. «
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