Adriana Tula y Jorge Würsmith Tilcara (c). En este destino turístico de relevancia como lo es la Quebrada de Humahuaca, en su carácter de Patrimonio Mundial de la Humanidad, la temporada vacacional de invierno, como en todas las épocas anteriores, moviliza con dinamismo el aparato del turismo receptivo, actividad que involucra con más insistencia a más actores que se dispensan en ofrecer servicios acordes con la demanda de los visitantes.
Digno de destacar es que esta movida cultural tienen cabida los artistas locales y los provenientes de otras provincias y naciones vecinas, sin escrúpulos malintencionados. “Y es que el arte no conoce de fronteras ni se presta para las mentes parciales ni egocéntricas. Los artistas componen un todo, una unidad cuando se trata de ofrecer la cualidad de la música, el encanto de los sones y las voces. Aquí no hay lugar para la atomización ni la discriminación”, esbozó un maimareño que se empeña en revalorizar el papel de los músicos, al término del primer festival en honor a la Declaración de la Independencia Argentina.
ADRIANA TULA Y EL TUPICEÑO
Desde la capital tucumana y desde hace 15 años vienen a Tilcara, Adriana Tula y Jorge Würsmith, una pareja que derrocha calidad y carisma arriba del escenario. No solo recorre esta parte de la Argentina, lo hace en todo el país. Próximamente tiene previsto largar su primer CD, “Viento Rojo”, en Buenos Aires. Además, Europa y Asia, disfrutaron de su talento merced a una gira reciente. Su repertorio atraviesa netamente el folclore argentino y latinoamericano. “Es un placer tocar aquí en la Quebrada. Cada vez se nota más turistas y la exigencia también va creciendo a la par. Por lo tanto nos demanda más preparación, más estudio para llegar al público”, disparó Adriana, un poco cansada, tras una hora de despliegue en la “Peña Altitud” de Tilcara, del afamado instrumentista tilcareño, Miguel Llave.
Y en otro momento del espectáculo brindado este fin de semana, también en el mismo escenario, fue rutilante la actuación de Edgardo Nina , “el tupiceño” con magistrales interpretaciones de huaynos, taquiraris, zambas, carnavalitos, bailecitos, la mayoría del repertorio boliviano, muy rítmico y contagioso que animó a los comensales a batir las palmas, los pañuelos y los brazos en una improvisada “pista” de baile. “Desde muy chiquito, cuando tenía 10 años, pude adquirir una guitarra gracias a una actuación, en mi lejana Tupiza.
Desde allí, en forma autodidacta fui aprendiendo a tocar este instrumento y luego los de viento. Hoy además de tocar, fabrico la quena y los sikus. Tengo marcadas ciertas influencias de autores y compositores de mi país, pero también admiro a los jujeños y de toda la Argentina. Soy un agradecido por la aceptación que tengo en este país. Estoy radicado hace muchos años, y tengo el orgullo de decir que mis hijos son tilcareños y músicos, también”, comentó el virtuoso tupiceño, quien afirmó que vive de la música y como lutier.
“Hay que tomar conciencia de que a medida que pasan los años, la Quebrada se va imponiendo como destino turístico de preferencia para el mundo entero. Por lo tanto aquí hay que esmerarse, ponerse las pilas y ofrecer un espectáculo de altísimo nivel, como el que ofrecemos en Altitud”, sentenció Miguel Llave.
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