A pesar de las reiteradas protestas de los empleados y a las tratativas de los directivos, finalmente el Sanatorio Rivadavia de Temperley cerró sus puertas luego de que el 23 de diciembre, el PAMI rescindiera su contrato con el centro médico.
El Sanatorio Bernardino Rivadavia de Temperley finalmente cerró sus puertas debido a que el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI) Zona Sur rescindió el contrato con la institución el 23 de diciembre. La obra social era el único prestador que mantenía en funcionamiento el centro médico.
“El 23 de diciembre caducó el contrato con el PAMI y el 30 se despidió al personal. Ya fueron agotadas todas las instancias y la respuesta que encontré en todos lados fue negativa. El cierre fue sin causa alguna”, cuestionó la ex titular de la entidad, Graciela Sirito, en diálogo con Info Región.
Para tratar de impedir el cierre de la institución y la pérdida de 100 puestos de trabajo, los empleados del sanatorio realizaron varias protestas e incluso se movilizaron hasta la sede central de PAMI en la ciudad de Buenos Aires. Los directivos del centro también enviaron varias cartas al director ejecutivo del PAMI, Luciano Di Cesare, y buscaron una solución desde la Secretaría de Salud municipal. Sin embargo, todos los esfuerzos fueron inútiles y a fines del mes pasado, el Rivadavia cerró.
“Me llegó un telegrama donde me avisaron que rescindían el contrato y desde el 23 de diciembre, la obra social no mandó más pacientes. El 30 se cerraron las puertas de la institución porque no había nada que hacer”, sentenció.
Tras el cierre y varias protestas protagonizadas por empleados, la fachada del Rivadavia se encuentra tapiada para evitar que usurpen el lugar. El Sanatorio que se encontraba en Alzaga 925 en Temperley, funcionó durante 12 años con los aportes de los afiliados de PAMI.
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