Chávez promueve una tarjeta para "comprar lo justo"; para sus detractores es otro instrumento de control civil
Representantes de la sociedad civil señalaron que la medida podría transformarse fácilmente en un mecanismo para controlar a la población. "Vemos que esto puede convertirse en el mediano plazo en una tarjeta de racionamiento, quizá similar a la que usan en Cuba´´, dijo Roberto León Parilli, presidente de la Asociación Nacional de Usuarios y Consumidores.
"Contaría con medios tecnológicos más avanzados [que los empleados en Cuba], pero cuando te dicen dónde comprar y cuáles son los límites de lo que puedes comprar, te están condicionando la compra."
Chávez dijo que la tarjeta podrá ser usada para comprar alimentos en la red estatal de mercados. "Es para adquirir lo necesario, no es para promover el consumismo, sino para comprar lo justo´´, señaló.
Pero el ex director del Banco Central de Venezuela (BCV), Domingo Maza Zavala, dijo que el instrumento podría convertirse en una tarjeta de racionamiento, que limitaría la adquisición de productos, dados los recurrentes problemas de Venezuela. "Si lo que se pretende es abatir la inflación, se debería buscar un buen abastecimiento de todo el mercado, y no sólo de los centros pertenecientes a las redes sociales. Para ello es necesario fomentar la producción local, con ayuda del sector privado, ya que por sí solos no pueden vencerla. El gobierno no puede convertirse en el supremo distribuidor de los alimentos´´, comentó.
No obstante, el ministro de Estado para la Banca Pública y presidente del Banco de Venezuela, Humberto Ortega Díaz, minimizó este tipo de críticas y dijo que la medida sólo busca mejorar el servicio en las redes de suministro del Estado.
"¿Por qué nuestra red Bicentenario no puede usar una tarjeta para que sus usuarios tengan un instrumento que facilite el acceso a sus compras?", preguntó el ministro.
Pero detractores del gobierno señalaron que la medida podría no ser tan inocente como la presenta el ministro, al resaltar que es muy amplio el control que el Estado mantiene sobre la cadena de suministro y que ésta depende en gran medida de las importaciones que autoriza el gobierno a través de su régimen de control de cambio.
En teoría, el gobierno podría comenzar a favorecer las importaciones de los productos ofrecidos a través de las redes del Estado y así obtener un mayor control sobre el tipo de productos que son adquiridos y quiénes los adquieren.
Jaime Suchlicki, director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos, dijo que los problemas de desabastecimiento por los que actualmente atraviesa Venezuela son muy similares a los que padecía Cuba. "La tarjeta surgió cuando empezó la falta de productos´´, dijo. "El gobierno cubano había confiscado muchas empresas y éstas no funcionaban porque no las administró bien. Entonces decidieron que iban a distribuir la comida por medio de estas tarjetas."
Pero si las tarjetas fueron introducidas como un mecanismo para lidiar con la escasez, Suchlicki dijo que luego se convirtieron en un instrumento de control. "La gente se encontraba dependiendo del Estado para comer, y nada te da más poder que la gente dependa de ti para recibir su cuota de comida.´´

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